Lunes, 24 Enero 2022
Tiempo de agradecer…

Tiempo de agradecer… Destacado

 

Por Melvyn O. Herrera

Este diciembre, como pocos, creo que es tiempo de agradecer por estar vivos y enfrentando aún esta pandemia que azota a nuestra especie. Comencemos con la misma Providencia, hasta llegar a la intimidad de nuestros hogares.

En nuestro Ecuador clamorosamente se lo merece el actual gobierno, que con el exitoso cumplimiento de su promesa electoral, de en sus primeros 100 días y luego algo más, vacunar a quienes ya superamos los 10 millones de ciudadanos, y muchos con una 3era. dosis, con ello se ha logrado revitalizar aceleradamente la economía nacional, pese a los obstáculos de un entorno socio-económico-político en soletas y la oposición del muy desprestigiado poder legislativo, el que manejado desde afuera por fugitivos -principalmente- solo persigue instaurar la impunidad que les permitiría retornar a seguir desvaneciendo actuales existentes glosas y también volver a las andanzas que ya dieron los pésimos delictuosos resultados por todos conocidos.

Profundos agradecimientos merecen todos y cada uno de nuestros compatriotas, los que, vacunándose, nos permiten estar cerca de la Inmunidad de Rebaño, que nos acerca a la casi normalidad de la vida anterior a la pandemia, superando así a países desarrollados donde increíblemente hasta disturbios ocasionan los renuentes a esta cruzada sanitaria en beneficio de todos. Claro que la rapidez de los científicos en desarrollar las actuales vacunas ha traído suspicacias y desconfianza, pero olvidan que estamos en tiempos modernos en que la ciencia y técnicas han evolucionado hasta llegar a estos favorables resultados que no debemos desaprovechar.

En lo personal debo agradecer la suerte de que pese ha haber perdido definitivamente a muchos seres muy cercanos y queridos, nadie de mi entorno familiar ni yo mismo, hemos sufrido efectos del mortal virus y en esta crisis hemos podido todos aportar con nuestro contingente profesional y actividades al propósito que constantemente pregono, no siendo otro que así mismo procuro, el “mejoramiento de la sociedad en la que vivimos”.

Por esto, no alcanzaría este espacio para enumerar los entes y personas a quienes debo agradecer su benevolencia hacia mis descendientes y cercanos y hacia este servidor; siendo la oportunidad de ratificar que así no sean coincidentes con otras apreciaciones, las nuestras, y obviamente las individuales de cada uno, son motivadas por lo ya expresado.

No podría culminar esta nota sin puntualizar mi personal gratitud a este medio electrónico mismo que generosamente publica mis ideas, que no siempre serán coincidentes con los criterios de sus múltiples lectores, pero democráticamente se las admite, como no puede ser de otra forma, ya que son propositivas y sin ninguna otra intención que no sea el coadyuvar al bien común de todos quienes habitamos en este Ecuador del alma.

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