Miércoles, 20 Octubre 2021
Asamblea, consulta y protesta

Asamblea, consulta y protesta Destacado

Por Jorge Gallardo

Entre las más preciadas bondades que ofrece la democracia está la de poder expresarse y opinar con libertad, y, en todos los casos, lo que toca, cuando no se está de acuerdo, es respetar lo diferente.

En estos días, a propósito de declaraciones tanto del presidente Lasso como de la ministra Vela, en el sentido de que, si no se encuentra positiva respuesta en la Asamblea a las propuestas gubernamentales, probablemente el camino que escoja el régimen sea la consulta popular, desde los diferentes bloques legislativos –sumada su presidenta Llori-, se responde diciendo que se trata de amenazas que no tienen por qué hacerse. Inclusive, algunos, con tono desafiante, piden ir a la muerte cruzada (elección presidencial y legislativa para el resto del periodo constitucional).

En democracia, entonces, ambas posiciones tienen que respetarse. Mientras se actúe en el marco de la ley, no hay que desesperar; corresponde sólo esperar el registro de los hechos. Por ahora todo entra en el espectro de las suposiciones, mecanismo que, por lo demás, es parte del quehacer político de aquí, de allá y de más allá. Sin embargo, mientras eso está procesándose, en discusión y análisis de conveniencia, la mayoría de ecuatorianos está expectante ante las resoluciones –esas sí a tomarse muy en cuenta-, que los movimientos sociales encabezados por el de los indígenas, CONAIE, adoptarán para demostrar su oposición al gobierno.

Sí, en democracia las calles son un buen espacio para la protesta pacífica, el reclamo no beligerante. La propia Constitución ampara el derecho a la resistencia. Más, por conocimiento cabal del pensamiento violento de los dirigentes indígenas y con los despreciables antecedentes de octubre de 2019, lo que corresponde es prepararse y muy bien para impedir la destrucción de ciudades, el incendio de bienes (públicos y privados), el secuestro y ataques armados a policías, los atentados contra los servicios públicos y todo cuanto genere caos y desestabilización del régimen constituido.

No debe haber confusión. Mientras en lo político las diferencias y decisiones se enmarquen en lo que la norma establece, debe exigirse lo mismo en el ámbito de la demanda social. Cuidado que, sin embargo, en medio de la discusión ejecutivo-legislativo, el Ecuador una vez más sea agredido por quienes, a pesar de ser un poco más del 7% de la población, dicen actuar en representación de todos los ecuatorianos. Eso no debe permitirse.

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