Lunes, 15 Agosto 2022
Industria petrolera: ¿cómo hacerla más sostenible en Latinoamérica?

Industria petrolera: ¿cómo hacerla más sostenible en Latinoamérica? Destacado

 

Los recientes derrames de petróleo en Perú y Ecuador ponen en evidencia la necesidad urgente de tener un buen manejo de los hidrocarburos. Si bien el mundo habla de cómo reemplazar la industria extractiva, la realidad es que el crudo y sus derivados son necesarios para las economías de los países; en ese sentido, el reto para el sector es cómo ser más sustentable y eficiente.

Héctor Bravo, OEM Account Manager en Rockwell Automation, cree que la industria petrolera tiene retos para seguir desarrollándose en el ámbito tecnológico y sostenible para unos 30 o 40 años más. Sostiene que sus derivados nos seguirán acompañando tanto en el uso del hogar como vehicular.

En Latinoamérica, Colombia muestra ejemplos claros en metas climáticas que pueden ayudar a otros países de la región.

Slacol, dedicada a la venta de productos para sistemas de levantamiento artificial para la industria petrolera, ha desarrollado junto a Rockwell Automation una serie de soluciones que apuntan a reducir costos y emisiones en la industria. “La sinergia entre ambas compañías se fue convirtiendo en un caso de éxito que hoy en día significa un ahorro del 12% de consumo de energía de los pozos completados y una reducción en la emisión de CO2 de 3,800 toneladas, lo que equivale a la siembra y mantenimiento de 8 mil árboles”, explica Bravo.


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Colombia tiene la particularidad de que el 95% de lo que se extrae del subsuelo es agua y solo el 5% es petróleo, lo que demanda una gran cantidad de energía. Además, esa agua se debe tratar y reinyectar con parámetros no contaminantes.

“En 2014, nos propusimos un proyecto para optimizar el uso de energía eléctrica por barril de petróleo producido y surgió el desarrollo de una tecnología de motores de imán permanentes. El reto era que los fabricantes de estos equipos generalmente eran rusos, con parámetros de configuración distintos”, comenta.

Para conseguir un medio de control que manejara esa tecnología, pero que además fuera flexible a la cantidad de modelos que hay en el mercado latinoamericano, empezaron a trabajar en un desarrollo tecnológico que tomó 18 meses, hasta 2015, y desde entonces se evidencian ahorros significativos.

El uso de la tecnología con motores de imán permanente genera un retorno de inversión desde el primer día. Su costo de implementación es similar al de un motor de inducción. Además emplea tecnología agnóstica que facilita su funcionamiento con cualquier marca de motor a través de una configuración sencilla

El trabajo colaborativo entre Rockwell Automation y Slacol viene contribuyendo en el desarrollo de una industria petrolera más sostenible, con un conjunto de soluciones de alto desempeño tecnológico que esperan se pueda replicar en otros países de Latinoamérica.

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