El Comercio de Quito

Vandalismo y basura afectan a los parque Quito

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 Los grafitis, la acumulación de desperdicios, la destrucción de los juegos infantiles, equipos para gimnasia y mobiliario, como bancas de madera y basureros, son problemas que dañan la imagen de la mayoría de parques de la capital.

Otra preocupación de los moradores de los barrios, tanto del norte, centro y sur, es la inseguridad que generan personas que consumen licor o drogas y atentan contra la infraestructura pública.

Datos de la Empresa Pública de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop) señalan que en la ciudad hay 2 861,62 hectáreas de sitios públicos como plazas, parques y bulevares.

Según la Ordenanza de Gestión Urbana Territorial 3 457, estos se clasifican en diferentes categorías, de acuerdo con su extensión y radio de influencia. Hay desde barriales hasta metropolitanos.

En cada uno, el Municipio lo adecenta periódicamente y le da mantenimiento hasta tres veces al año, indica Ramiro Tobar, gerente de Parques y Jardines de la Epmmop.

Solo en enero del 2019 se destinaron USD 1,5 millones para ello. Cada año se emplean USD 18 millones. Sin embargo, el vandalismo persiste y se refleja en daños materiales. Este Diario recorrió 5 parques y las quejas de los vecinos coinciden. Kathy Ramos, de 22 años, vive en la parroquia de Guápulo y siempre recorre el parque ubicado abajo del mirador del Hotel Quito para llegar a su casa.

Lo hace cuando regresa de clases desde la Universidad Central, por la noche. Siente temor por la falta de iluminación e inseguridad. “Además, los jueves y viernes hay personas consumiendo bebidas alcohólicas”.

La acumulación de basura es otro inconveniente. La mañana del martes 5, los basureros estaban repletos con botellas de vino y licores.

Había latas de cerveza, papeles y bolsas de comestibles sobre el césped. Los vecinos piden que el servicio de recolección mejore en la zona porque decenas de turistas la visitan diariamente. La pancarta informativa del mirador también está grafiteada con figuras obscenas.

Los baños públicos fueron retirados y la pileta no funciona. Al norte, en Pisulí, Segundo Campoverde, exdirigente del barrio, cuenta que en el parque Curiquingue hay líos similares. La caseta en donde funcionaron las baterías sanitarias está destruida y llena de basura. Además, hay los grafitis vandálicos pintados con spray en los graderíos de la concha acústica. “Ahí gente desconocida consume drogas y licor, lo que genera inseguridad”. En el parque La Magdalena, ubicado en la av. Rodrigo de Chávez, hay basura acumulada.

El miércoles 6, Carolina Pástor acudió con su hija de tres años al lugar. Le incomoda la suciedad y que la gente haga sus necesidades cerca de los juegos infantiles. “El Municipio debe limpiar la pileta que tiene acumulación de agua”.

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