El proyecto Metroférico equivaldrá al retiro de 20.000 vehículos

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El proyecto de transporte en teleférico entre el parque La Carolina y el aeropuerto capitalino anunciado el jueves 6 de diciembre por el presidente Lenín Moreno reducirá el tiempo de viaje entre la zona urbana de Quito y el valle de Tumbaco.

Según lo dicho por el Jefe de Estado en la Sesión Solemne por los 484 años de fundación de la capital, el desplazamiento tomará 22 minutos entre el parque quiteño y la parroquia Tumbaco y otros 22 minutos hasta el nuevo aeródromo.

Los 67.000 pasajeros por día que se prevé usarán el modo de transporte reducirán, también, el número de vehículos motorizados que se desplazan a diario desde y hacia el valle aledaño.

Estudios determinan que la capacidad de movilización de pasajeros del sistema aéreo equivale al que tienen 150 buses circulando en una y otra dirección cada hora (300 en total). Dichos estudios avalan la idoneidad de la propuesta presidencial y se han hecho desde 2010 por parte de la Agrupación de Profesionales Independientes, que nuclea a vecinos del valle de Tumbaco.

Ese organismo ciudadano impulsa desde entonces la ejecución del proyecto entre las autoridades. En enero de 2014, el entonces alcalde encargado Jorge Albán anunció el apoyo de la Municipalidad a la idea.

Un año después, el alcalde Mauricio Rodas incluyó al Metroférico como una de las cuatro líneas de teleférico que planeaba ejecutar en la capital de la República.

Pero hasta el momento, la ruta La Roldós-La Ofelia es la única cuya construcción se inició; sin embargo, la obra está detenida. Ahora, con el apoyo del Gobierno Nacional, la idea del Metroférico parece cerca de concretarse luego de que se la licite para obtener los inversores que la apoyen.

El concurso para su construcción está previsto para 2019 y se espera que su ejecución arranque el segundo semestre de 2020. La alianza público-privada que se establecerá para la realización y manejo de la obra estará vigente 35 años.

El grupo de impulsores ciudadanos ha sido dirigido por el austríaco Richard Resl, profesor de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) y residente en el país por más de 20 años.

El europeo ha sostenido durante los pasados años en foros, documentos y entrevistas la idoneidad del proyecto y de la tecnología 3S propuesta por la Agrupación de Profesionales Independientes y que el Primer Mandatario dijo que se usará en la infraestructura.

Resl apunta que 3S es más robusta que el sistema monocable previsto para las otras tres líneas de teleférico urbano planificadas por la Municipalidad.

Esto porque la tecnología para la operación que tendrá el Metroférico se presta para un uso intensivo, como el que requiere la conectividad entre el valle de Tumbaco y la zona urbana quiteña. Además de que es, por ahora, el equipamiento más moderno que existe para transportación aérea a bordo de cabinas.

Otra ventaja del sistema 3S proyectado es que cuando sea necesario permitirá escalar la oferta del servicio sin mayores problemas. No se requerirá incrementar el número de cabinas ni de pasajeros por vehículo. El escalamiento se realizaría modificando la frecuencia de los viajes entre góndolas.

Quienes idearon el sistema calculan que su aplicación disminuirá en alrededor de 20.000 vehículos diarios la circulación entre Quito y su zona rural ubicada al este.

El anuncio presidencial del Metroférico ya despierta expectativa entre los moradores del valle de Tumbaco.

Carol Sempértegui, quien vive en el sector La Morita (Tumbaco) y trabaja en la zona La Mariscal, dice que la construcción de la Ruta Viva y la Ruta Collas redujo los tiempos de desplazamiento al interior del valle.

La visitadora médica asegura que, sin embargo, el problema de tráfico se mantiene en los accesos a Quito, en donde se forman cuellos de botella de subida, en las mañanas y de bajada, al final de la tarde e inicio de la noche.

Añade que la aplicación de contraflujos (circulación priorizada en un sentido u otro) aporta en algo, pero no soluciona los problemas.

Para Sempértegui, la idea de que exista una alternativa adicional de movilidad es una buena iniciativa. La mujer dice estar dispuesta a dejar su vehículo en casa y subir a la ciudad en el Metroférico.

No obstante, apunta que debido a las necesidades de movilización de su trabajo, la futura operación del Metro y el resto del transporte capitalino debe garantizarle sus desplazamientos. “Es una cosa integral. El teleférico debe funcionar, pero también los demás elementos de transporte”.

Carlos Ruales, un arquitecto que también viaja todos los días desde su casa en Cumbayá hasta la urbe, coincide en que la existencia de una alternativa a las conexiones viales será bienvenida.

En su caso, la necesidad de transportar materiales dice que le dificultaría dejar su camioneta en casa, pero que está dispuesto a organizarse y usar el Metroférico cuando le sea posible. (El Telégrafo)

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