La celebración de Año Nuevo divide a Salinas

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El anuncio de que Salinas cerrará su playa el 31 de diciembre y el 1 de enero próximo ha generado un debate. Por un lado están quienes aplauden la medida, aunque a medias, ya que el Municipio del cantón ha dispuesto que si bien no se podrá ingresar a la arena, el malecón sí permanecerá abierto, lo que permitirá caminar por el lugar. Y por otro, están quienes la rechazan alegando que entonces económicamente el comercio se irá a pique.

“Fin de Año sin duda es la mejor fecha para obtener algo de ganancias en estos días de dificultad económica. La gente viene a Salinas para recibir el año nuevo en la arena, en el mar. Este 2020 ha sido nefasto para nosotros. La medida lo aniquila todo”, lamenta el comerciante Manuel Borbor.

Luis Tenempaguay, vicepresidente de la Cámara de Turismo, señaló que los empresarios turísticos se encuentran preocupados por este anuncio que, advierte, afecta a prácticamente todo el sector. “Es un dilema lo que estamos viviendo porque aunque algunos empresarios están a punto de quebrar, estamos conscientes de que debemos proteger también nuestra salud”, agrega.

Explica que esta fecha y el carnaval son los feriados en los que más turistas llegan a la Península y son los que más ingresos económicos generan. De allí que Carlos Abad, presidente de la misma entidad, espera que la medida anunciada por el COE de Salinas pueda flexibilizarse. “Hasta finales de año es posible que los contagios hayan disminuido. De ser así, solicitaremos que la disposición se modifique”. Previo a ello, elaborarán una propuesta sobre cómo incrementar los controles en la playa.

Estimamos que con el apoyo entre policías, el ejército y los municipales no habrá excesos. El éxito está en que se respeten los aforos y no se permita una avalancha de personas,”, argumenta.

Pero los habitantes, quienes temen que los casos se incrementen aún más de lo que ya han aumentado en estas últimas semanas (ver subnota), solicitan que la medida se mantenga y que incluso el malecón se cierre por esos días. Además, que se vigile que la segunda calle de Salinas, General Enríquez Gallo, no se convierta entonces en un malecón improvisado.

“Creemos que lo más oportuno ahora es ser precavidos, encerrarnos un poco. Solo con los últimos feriados el coronavirus ha revivido, se escucha de nuevo de muchas muertes en la provincia. Por un año que las festividades las celebremos de una forma distinta, no pasará nada. Es un sacrifico válido”, opina Daniela Cepeda, habitante de Chipipe, en el cantón.



Una opinión similar comparte Eduardo Astudillo, residente del sector La Milina. Para él, el alcalde debe tomar decisiones más drásticas. “Si la gente podrá pasear por el malecón, igual habrá aglomeraciones”. Y se pregunta qué pasará con la quema de monigotes.

Para él, aunque ya es un gran paso que el alcalde del cantón, Daniel Cisneros, haya establecido que no se permitirá la quema en la playa, como por años lo han hecho; es necesario dejar claro cuáles son los sitios donde se podrá incinerar a los muñecos, para evitar que a última hora todos vayan a un mismo punto y haya hacinamientos.

Al respecto, Cisneros confirmó a Diario EXPRESO que está analizando cuáles serán esos puntos. En la Península, los habitantes de los otros cantones esperan lo mismo. Sin embargo, tanto el alcalde de La Libertad, Víctor Valdiviezo, como el de Santa Elena, Otto Vera, no se han pronunciado todavía al respecto.

La pandemia

Suben los casos de COVID-19

Según las estadísticas oficiales, en Santa Elena los casos de COVID se han incrementado en un 21 % este mes. La causa de ello, a decir de los médicos y la comunidad, recae en la desobediencia ciudadana.

“Aquí no se respeta el distanciamiento, pocos usan mascarillas y lo más reprochable es que algunos políticos, para ganar adeptos, auspician campeonatos de fútbol, bingos y hasta fiestas”, manifiesta el ciudadano José Del Pezo, a quien le preocupa que colapsen los tres hospitales con los que cuenta la provincia para tratar el virus. A la fecha, uno de ellos, el Liborio Panchana, que cuenta con apenas 11 camas en la Unidad de Cuidados Intensivos, tiene el 70 % de estas ocupadas.

Ante el aumento de los casos, el Municipio de Santa Elena ha retomado las brigadas médicas en las comunas, para determinar los sitios donde la enfermedad sigue expandiéndose. Solo la semana pasada, en la comuna Palmar se encontraron 11 casos; en San Pablo, 14; en San José, 7; en Curia, 3; y en Pechiche, 2. “La idea es cerrarle el paso a la COVID como lo hicimos antes. Nos relajamos y eso nos está costando”, reconoció el alcalde Otto Vera.

Los alcaldes de Salinas y La Libertad también han emprendido acciones similares. Sin embargo, para la ciudadanía hace falta más. “En la Península no hay medicinas y tampoco atención oportuna en los hospitales. La gente muere tanto como antes y a las autoridades poco les importa”, advierte Greco Cantos, de La Libertad. (Expreso)

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