Miércoles de Ceniza: la concurrencia a las iglesias de Quito aumenta en un 300%

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Las filas son extensas. La celebración católica del Miércoles de Ceniza provoca un inusual aumento de visitas en las iglesias de Quito. Los cálculos oficiales hablan de un alza de al menos el 300 % de asistentes a misas.

La Arquidiócesis de Quito no cuenta con datos exactos pero ese es su estimado. Según sus voceros, la asistencia es numerosa desde las primeras horas de la mañana. El ritmo, aunque disminuye con el paso del día, sigue siendo alto durante toda la jornada.

Graciela Cóndor es un ejemplo. Ella madrugó hoy, 26 de febrero de 2020, para seguir la tradición familiar. Cada año, ella y las mujeres de su casa acuden a la iglesia de San Francisco, en el Centro Histórico de Quito para recibir la cruz de ceniza con la que inicia la Cuaresma. Se trata del tiempo litúrgico del calendario católico destinado a la preparación espiritual para la Semana Santa.

Pese a que Cóndor reside en el sector de la Pío XII, sur de la urbe, recuerda que desde su niñez iba con su madre y su abuela al templo patrimonial, ubicado en el centro de la ciudad. “Me ponían el vestido más bonito y yo iba contenta a que me pongan la ceniza. Trataba de que no se me quite todo el día”, rememora la mujer, quien asegura que de alguna forma el rito ha cambiado.

En su infancia, un sacerdote español, era quien dibujaba con, cierto cuidado, el crucifijo sobre su frente, hoy en muchos lugares, la ceniza es impuesta por colaboradores de la iglesia (no necesariamente curas) con una especie de sello, hecho con un corcho. “Yo prefiero seguir yendo a San Francisco para conservar algo del pasado”, confirma.

Mientras se impone la ceniza a los feligreses, se repiten dos frases: polvo eres y en polvo te convertirás o arrepiéntete y cree en el Evangelio. Ambas invitan a los católicos a la reflexión, especialmente ahora que inicia la Cuaresma.

Nelson Campos, residente de Santa Clara, en el norte de Quito, nunca acepta que le coloquen la ceniza sin haberse confesado antes. Es por eso que el hombre madruga a una iglesia cercana para cumplir con el rito de preparación. “Así siento que tengo la conciencia tranquila y puedo recibir los favores de Dios con la paz necesaria”, destaca el contador, de 59 años.

En la iglesia de Santa Teresita, el padre, Freddy Garzón dio un sentido sermón sobre la importancia de la fe en este tipo de ceremonias. Con esto, el sacerdote invitó a los fieles a recibir la ceniza pero con el corazón y no salir corriendo después de “cumplir” con el acto, sino elevar una plegaria.

La ceniza que se coloca a los creyentes se obtienen de las palmas y ramos del Domingo de Ramos del año anterior. Estas son incineradas y después mezcladas agua bendita o aceite de crisma para crear una pasta. (Expreso)

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