Ley de Alimentación Escolar busca diversificar refrigerios

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Planteles de cuatro provincias visitaron los asambleístas, que construyeron la propuesta de Ley de Alimentación Escolar, aprobada el viernes pasado. “Los niños ya no querían comer las raciones del programa. Están cansados de recibir siempre lo mismo”. Lo comenta Mauricio Proaño, de la bancada de la Revolución Ciudadana, quien la presentó en octubre del 2018.

Desde 1999 en Ecuador existe el Programa de Alimentación Escolar, a través del que los estudiantes del sistema fiscal reciben un refrigerio compuesto por una galleta y una leche o jugo. En los últimos tres años, de 2,6 millones a 2,9 millones de alumnos (más del 90%) recibieron la ración.

A través de la ley -precisa el presidente de la Comisión de Educación de la Asamblea, Jimmy Candell- se busca institucionalizar los planes y programas de alimentación escolar ejecutados por el Ministerio de Educación, a través de convenios con agencias internacionales de cooperación.

“El objetivo es lograr que la alimentación escolar se vuelva una política de Estado, como sugieren los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)”, argumenta Proaño sobre la norma, que espera el veto del Presidente de la República.

Ayer, a las 09:30, a los niños de primero de básica de la Escuela República de Alemania, de Quito, les repartieron la galleta y la leche, antes de salir al último recreo del primer quimestre de este ciclo.

Melany, de 5 años, dijo que la galleta no le gusta y que se la lleva a su hermano, de 3. Mientras, su compañero Luis se lo comió todo pues no alcanzó a desayunar en su casa.

Ambos pequeños y sus compañeros de otros grados contaron que tras las clases, en su hogar, les espera el almuerzo compuesto por sopa y arroz con pollo o carne.

La directora de esa institución, Yolanda Ortiz, detalló que les dan más de 3 000 raciones para 194 alumnos para unos 22 días. A veces, para no desperdiciar, ofrecen doble ración a quien lo desea, porque reciben más de la cuenta (para 240 estudiantes).

Pese a esos temas, por ajustar, el Programa de Alimentación Escolar tiene más de dos décadas en el país. ¿Para qué se necesita una ley? Un programa -anota Proaño- no es obligatorio, mientras que la ley dará paso a la atención integral de la alimentación de niños y adolescentes.

La normativa busca enfrentar males que afectan a niños ecuatorianos como desnutrición, malnutrición y sobrepeso. Proaño sostiene que al Ecuador, los tratamientos por esas deficiencias le cuestan USD 4 200 millones al año, según una publicación de Cepal.

El legislador Proaño contó que expertos internacionales les compartieron experiencias. Con el caso de Uruguay, por ejemplo, identificaron la importancia de diversificar la dieta. “Solo así se ofrecen los micronutrientes que no se obtienen con una dieta única”.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) acompañó la construcción de la Ley. Agustín Zimmermann, representante del organismo en Ecuador, dice que el paso de un programa a una norma garantiza continuidad. “No será cuestión de un Gobierno”.

La Ley -señala- contempla aspectos que han dado buenos resultados en la región. Menciona, entre otros, los mecanismos de participación inclusivos y la incorporación de alimentos frescos al refrigerio. Es importante -añade- la descentralización de la gestión del programa, ya que se incentivaría a las economías locales.

La Ley de Alimentación Escolar plantea la participación de la agricultura familiar y campesina para la dotación de hasta el 35% de productos de la comida escolar. Para eso se trabajará conjuntamente con los Gobiernos Autónomos Descentralizados.

La Asociación de Municipalidades del Ecuador (AME) informó que varios cabildos, delegados por la Cartera de Educación, ya han intervenido en escuelas con padres y madres que preparan alimentos.

La AME precisó que los GAD tendrán que suscribir algún convenio, definiendo el costo y alcance de responsabilidades, a fin de ser implementadas en los territorios.

Para la Asociación, cualquier función o atribución que otorga la Ley a los GAD se debe leer a la luz de las competencias constixtucionales. Para cualquier tarea -dicen- se requieren recursos. Para este año se asignaron USD 137,3 millones a Educación para invertir en el alimento escolar. Por estudiante, el presupuesto es de 0,33 diarios.

El asambleísta Candell dijo que vieron en los GAD una fuente adicional de financiamiento, ya que, según el Ministerio de Educación, los recursos que se destinan son insuficientes para cubrir con las actuales necesidades alimentarias de chicos en edad escolar.

Esa Cartera informó que hablarán con los representantes de los GAD interesados en participar en los programas. Pero requieren aceptación de corresponsabilidad, para una implementación progresiva. (El Comercio)

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