El Universo de Guayaquil

Educación superior pública en línea no tiene la acogida esperada en Ecuador

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A las 20:30 Valeria Mota, quien radica en Guayaquil, se alista para recibir clases en el curso de nivelación que realiza para acceder a la carrera de Pedagogía de los Idiomas Nacionales y Extranjeros en la educación superior pública.

Viste con ropa cómoda y busca un lugar tranquilo dentro de su casa. Enciende su laptop, se coloca los audífonos y accede al “aula virtual” para interactuar con los profesores que imparten las materias de Habilidades del Pensamiento, Psicología, Literatura e Introducción a la Comunicación en la Universidad Estatal de Milagro (Unemi).

Valeria forma parte del proyecto de educación en línea o a distancia que la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt) inició el segundo semestre del 2018 para lograr que más personas accedan a la universidad.

El curso de Mota está dividido en dos grupos de cincuenta estudiantes cada uno. Una parte recibe cátedra de 19:30 a 20:30 y el segundo de 20:30 a 21:30, aunque no todos se “conectan”, asegura la joven de 17 años. “Las clases son de martes a jueves y, por lo general, estamos 20 o 30 (estudiantes)”.

Presenciar las clases no es obligatorio, pero sí lo es presentar las tareas y rendir las pruebas a tiempo: “El material didáctico, ejercicios y evaluaciones están en la página web para que sean descargados. Uno puede ver la clase cuantas veces quiera ya que quedan en la plataforma”, dice Mota.

La joven admite que optar por esta modalidad no era su primera opción. Incluso ella quería estudiar agronomía de forma presencial, pero por el puntaje que logró en el examen Ser Bachiller no alcanzó. “Logré 750 puntos, no me alcanzaba. Me ofrecieron la carrera de idiomas en línea y acepté. La Unemi fue mi última opción”, asegura resignada.

La Universidad Central del Ecuador (UCE), la Universidad de las Fuerzas Armadas, la Unemi, la Universidad Técnica de Manabí y la Universidad Técnica del Norte (UTN) son parte de esta iniciativa estatal cuya oferta académica fue de 30.950 cupos para el primer proceso de nivelación, pero solo 13.652 personas se matricularon efectivamente, es decir, el 56% de la oferta no fue demandada, según la Senescyt.

La UTN, con sede en Ibarra, no inició clases online y a los estudiantes se les dio la opción de participar en el siguiente Ser Bachiller o ser reubicados en la Unemi. Quienes aceptaron ese cupo a distancia tienen que viajar hasta Milagro, a 12 horas de distancia en bus, solo para rendir las pruebas al final del curso de nivelación.

Fabricio Guevara, rector de la Unemi, dice que los jóvenes apostarán más a la educación pública en línea una vez que vean los beneficios que tienen estos sistemas.

“En el primer proceso de nivelación ofertamos diez mil cupos y solo se matricularon cuatro mil, para el segundo proceso (el del primer semestre de este año) volvimos ofertar diez mil, pero se matricularon ocho mil, es claro que cada vez hay mayor confianza”, indica.

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La Unemi, según Guevara, realizó un inversión cercana a los $ 700.000 para implementar la plataforma virtual en esta modalidad: “Ya teníamos capacidad en servidores, pero compramos cámaras, equipos, hicimos los estudios para grabar las cátedras, capacitación a los docentes. Contratamos 150 docentes solo para el tema en línea. Egresados de la Unemi diseñaron la plataforma”.

Revela que viajaron a España para observar el funcionamiento y manejo de las plataformas en línea de la Universidad Abierta de Cataluña y la Universidad de la Rioja y “tomar sus aspectos positivos”.

En cambio, para Jacqueline Altamirano, docente que participa en el programa online de la UCE de Quito, este tipo de modalidad permitirá la democratización de la universidad en Ecuador.

“Personas que están en distintas partes del país, privadas de libertad o con discapacidad pueden acceder a esta educación desde sus hogares a través de nuestra plataforma virtual con el sello y la garantía que tiene nuestra universidad”.

El sistema digital de la UCE no ha presentado problemas hasta el momento ya que hace dos años instauró un Data Center el cual permite que las videoconferencias con los docentes no sufran interrupciones, asegura Roberto Gómez, coordinador general del Programa de Modalidad no Presencial de esta institución.

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El porcentaje de aprobación del primer curso de nivelación de todas las universidades públicas que ofertaron cupos en la modalidad online fue de apenas el 43%, el 55% reprobó y el 2% se retiró. No se cuentan los estudiantes de la UCE que todavía están en la etapa de recuperación.

Según Guevara estas cifras revelarían que los estudiantes pensaron que la modalidad en línea sería más fácil que la presencial y, en algunos casos, no se esforzaron para aprobar.

“Decidir entre la presencial y a distancia es muy complejo para un joven porque la universidad presencial tiene cientos de años y decirle de un momento a otro esto será en línea es difícil hasta para la familia ya que van apostar por algo nuevo. Educarse en línea no es más fácil, es más complejo porque requiere autodisciplina”, señala.

Incluso con el fin de lograr una mejor feedback (retroalimentación) la Unemi instauró un call center con el que hace seguimiento y llama a los estudiantes cuando no presentan las tareas y no acceden a la plataforma para ver las clases.

Además, determinó que el acceso a internet que tienen los universitarios en casa todavía es bajo o de velocidad lenta por lo que están trabajando en una versión de la plataforma virtual que permita descargar todos los materiales de estudio en el momento que se va a puntos de redes wifi públicas y gratuitas. También se observó la necesidad que las clases tengan subtítulos.

Pese a todas esta innovaciones hay estudiantes a los que se les ha ofrecido un cupo para educación en línea, pero han declinado. Es el caso de Bryan Naranjo, quien no aceptó la propuesta de cursar sus estudios superiores en la Unemi tras la postulación que hizo en este año.

“Saqué 750 y quería entrar a informática, la carrera se llama software. Hice el proceso de manera normal, teniendo en cuenta los horarios (matutina, vespertina y nocturna). En todos ellos había una cantidad de cupos que oscilaba entre los 100 a 120, por jornada”, dice.

Pero no obtuvo ninguno para estudiar de forma presencial: “Luego nos dijeron que habían bastantes cupos para estudiar en línea. Allí me dieron cupo, pero no acepté porque quería de manera presencial”.

Para generar confianza en los jóvenes las universidades deben generar programas educativos en línea óptimos, dice Soraya Toro, docente de la UCE.

“Es importante para la Central abrir esta oferta académica ya que sí existen prejuicios de que la educación en línea no es eficiente, pero nuestra planificación académica demostrará lo contrario”, vaticina.

(El Universo)

 

 

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