Diario El Comercio de Quito

Alicia Cawiya opacó la fiesta del oficialismo

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 La línea de policías antidisturbios, colocada ayer en la calle Piedrahita, no dejó de ser el reflejo de lo que ocurría al interior de la Asamblea Nacional, durante el debate definitivo para declarar de interés nacional la explotación petrolera del Parque Nacional Yasuní. Apenas seis metros de la calle les fue dado a los ecologistas que se oponen y apoyan una consulta popular. Para los de Alianza País, el resto de la cuadra.

Espacio suficiente para que alcance la tarima en la que Los Chigualeros les hicieron bailar salsa a todos que fueron vestidos del verde aliancista. En el hemiciclo legislativo, el panorama no era muy distinto: un pequeño rincón le corresponde a la oposición.

El resto, la mayoría que no deja de ser notoriamente apabullante, era –es- de Alianza País (AP). En esa composición espacial, en la calle y en la Asamblea, solo cabía una posibilidad: ganar, tal como ocurrió en el primer debate. De 133 asambleístas presentes, 108 votaron a favor del Plan B. Pero el ser mayoría no quiere decir necesariamente que las cosas siempre resulten como se había planificado.

 El propio asambleísta de AP, Miguel Carvajal, reconoció que “es una decisión triste que reconoce el fracaso financiero” de la iniciativa que pretendía dejar el petróleo bajo tierra si el mundo se comprometía a entregar los USD 3 600 millones.

Pero supo mirar el vaso lleno y destacó que por lo menos se ha despertado una conciencia ambiental y que por primera vez en una legislatura se debaten temas de esta naturaleza cuando antes simplemente se imponía... Cosas del viejo país, aseguró... Mas cosas le salieron al revés.

La sesión de ayer tuvo un momento que el oficialismo no imaginaba y que se tradujo en una guerra de aplausos, de la que finalmente resultó ganadora la oposición; una victoria simbólica y hasta pírrica, si se quiere, porque la tesis gubernamental finalmente se impondría en la votación final. Ocurrió durante la Comisión General que se abrió antes de entrar en el debate final.

Tres personas de la Amazonía fueron invitadas para exponer su posición. No se dijo quién los trajo. Uno de ellos fue Joffre Poma, alcalde de Lago Agrio; otra, Blanca Greffa, presidenta de la Federación Interprovincial de comunas y comunidades Quichuas de la Amazonía de Orellana (Ficlae).

 Los dos apoyaron la propuesta gubernamental porque, sostenían, el país necesita desarrollarse y para eso cuenta con un Gobierno responsable que hará lo imposible para no afectar la biodiversidad de la zona que será intervenida.

Lo que no esperaban es que Alicia Cawiya, vicepresidenta de la Nawe (Nacionalidad Waorani del Ecuador), no leyera el discurso que tenía en un papel, para finalmente decir que en su comunidad están molestos y se oponen al ingreso en su territorio, si no se los consulta previamente. “El tiro les salió por la culata”, comentó Lourdes Tibán, asambleísta por Pachakutik.

“Siete empresas trabajaron en tierra waorani y más pobreza hemos quedado. ¿En qué nos ha beneficiado? En nada. Tienen que recompensar la tierra waorani”, dijo Cawiya y las aplausos efusivos eran de los oficialistas. “Los animales ya están en peligro de extinción. ¿Por culpa de quiénes? Nosotros no tenemos la culpa.

Hemos sido conservacionistas. Hemos cuidado y hemos conservado ¿Qué nos quieren hacer a nosotros? Nosotros queremos que se respete el territorio”, dijo luego. Ya los aplausos no eran únicamente de AP, sino también de los opositores al proyecto. “¿Por qué murieron los Taromenane? ¡Por abrir las carreteras! Déjennos vivir como queremos. Es nuestra propuesta”, añadió Cecilia. La palmas opositoras parecían comenzar a dominar la escena. “Tienen que ir al fondo -añadió Alicia-. No saben los viejos del Yasuní.

Ellos nos tienen que decir a nosotros si estamos de acuerdo a explotar, si no, no”. Ya la algarabía era únicamente de la oposición, en medio de un oficialismo que comenzó escuchándola con devoción y luego se ocultó en un silencio que no se esperaba, en una jornada que suponía le era absolutamente favorable. Pero las causas estaban perdidas de antemano.

“Todo lo que digamos ya no tiene sentido porque ustedes ya están listos para votar”, anticipó Tibán. Y cuando ello ocurre, finalmente el humor resulta la única tabla de salvación. Eso ocurrió con Pepe Acacho, quien no dudó en decir que los taromenane no son los únicos nómadas, sino también aquellos dirigentes amazónicos que mutan según el poder de turno. “La única diferencia es que ellos sí son contactados”, remató.


Alicia Cawiya opacó la fiesta del oficialismo

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Comentarios  

 
+12 Excelente — Comentario de: Carlos Maximiliano N. 04-10-2013 07:44
señora Alicia. Mis respetos y consideraciones hacia usted
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-11 BIEN...MUY BIEN — Comentario de: LOLITA CIENFUEGOS 04-10-2013 10:03
La posición de Alicia Cawiya, lo escuche en el resumen y me pareció muy bueno, pienso que habló CON EL CORAZÓN, ella siente nostalgia de que su suelo sea vulnerado, ha vivido con la salvaje explotación no solo petrolera sino de las MAFIAS de los madereros, de muchos colonos inescrupulosos que abrían caminos sin importarles todo el daño que hacían a la Amazonia.
Si el oficialismo le redactó algún discurso para que lo lea o repita sin RAZONAMIENTO, me alegro que hayan abierto bien los oídos y los ojos y vean otra clase de pronunciamiento s.
Doña Alicia, pensó en ella, en cómo vivió su niñez, su juventud, pero ahora debe comprender que vienen tras de alla nuevas generaciones, esos niños no pueden seguir comiendo con tierra y durmiendo con sus animalitos, que SÍ pueden seguir con sus costumbres ancestrales de; bailes, cánticos, artesanías, folklore, pero necesitan SALUD, NO PUEDEN seguir muriéndose niños con simples diarreas.
Que ellos merecen vivir mejor.
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+10 Todo bonito. — Comentario de: Marciano Apolonio 04-10-2013 12:09
Palabras y palabras, solo queda y nada más.
Podemos ponernos de cabeza, podemos gritar. El presidente ordenó y punto. Lamentable estamos viviendo el comunismo. Todo está prohibido. ( a propósito por ahí decían que está prohibido que las empresas dén los pavos?.

Para: Alianza País, que por aquí están.

Si la Sra. Alicia piensa en ella, significa que los tiempos anteriores eran mejores que los de ahora. Ahora solo piensan en el dinero, sin importar los sentimientos, ni el bienestar de la persona, es decir del ciudadano común.
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