Vete y no peques más

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Por Alberto Dahik Garzozi

Normalmente entendemos por prostitución la actividad de personas que mantienen relaciones sexuales a cambio de dinero.

Sin embargo, prostituir no es solamente hacer que alguien se dedique a esa lamentable actividad, muchas veces ocasionada por la pobreza. Prostituir, en el sentido amplio de la palabra, es deshonrar o degradar algo o a alguien, abusando con bajeza de ellos, para obtener un beneficio.

Los últimos años, y especialmente meses, han mostrado con profundo dolor cómo una nación hermana, Venezuela, está prostituida: la han prostituido sin piedad alguna.

Cuando se pauperiza a un pueblo al punto que depende de una ración de alimentos que les da el Estado, a cambio de lo cual son llamados y acuden a manifestarse en las calles a favor de la Revolución Bolivariana, se ha deshonrado y degradado a ese pueblo, abusando con bajeza de ellos para que Maduro y la camarilla que lo acompaña puedan obtener todos sus beneficios: narcotráfico, compra de armas con jugosas comisiones, asalto a PDVSA, saqueo de todo aquello que era posible saquear en Venezuela.

En el Ecuador en una famosa sabatina de la FaRC (familia revolución ciudadana) se preguntó para demostrar supuestamente la pureza y el civismo de los concurrentes: “¿Ha venido alguien pagado?”. Para espanto de quienes preguntaron, casi todos los asistentes levantaron la mano. Ese pueblo ecuatoriano había sido también deshonrado y degradado, abusando de ellos para el beneficio de la monstruosa corrupción que se venía gestando y que se trataba de ocultar con los shows mediáticos semanales.

Cuando la tropa hambrienta de Venezuela es utilizada para reprimir y matar a sus hermanos, cuando esa tropa recibe órdenes de una oficialidad corrupta, que comparte los beneficios provenientes del peculado de la Revolución Bolivariana, cuando oficiales cubanos los estropean, se han prostituido esas fuerzas armadas.

Cuando en el Ecuador la FaRC fue a los cuarteles, para sublevar a la tropa contra sus oficiales, cuando se usó inteligencia cubana y venezolana en desmedro de la nuestra, se trató entonces de prostituir a la institución armada. Gracias a Dios, nuestras FF.AA. milagrosamente sobrevivieron. ¿Y por qué quisieron prostituirlas? Para tratar que en el Ecuador fuesen como en Venezuela, un instrumento de opresión, una institución guardiana de la corruptela, y no de dignidad de la patria como lo han sido históricamente en el Ecuador.

Cuando en Venezuela se baja de tercer exportador del mundo de petróleo a decimoquinto teniendo las reservas más grandes del mundo, se ha prostituido la principal fuente de riqueza del otrora país más rico de Latinoamérica.

Cuando en el Ecuador se potenció una refinería, dejándola en la misma capacidad de refinación, esto es, 110.000 barriles por día, y se lo hizo por 2.300 millones de dólares, se prostituyó al sector petrolero con tanta perversidad como lo hicieron los venezolanos con PDVSA.

Cuando en Venezuela se obligó al Banco Central a darle crédito infinito al Gobierno y generar la más alta inflación del mundo, hoy en millones por ciento, se prostituyó al Banco Central, se prostituyó la independencia de la autoridad monetaria.

Y cuando en el Ecuador, aun estando dolarizados, la FaRC como gobierno se le llevó al Banco Central 8.000 millones de liquidez, que no era del Banco Central, se prostituyó entonces al Banco Central del Ecuador, se prostituyó la institución de la independencia de la autoridad monetaria. El país se salva de haber caído en una inflación como la venezolana, única y exclusivamente por la dolarización. De no haber existido esta, estuviéramos igual que la pobre Venezuela.

Cuando en Venezuela se apresa a Leopoldo López, se persigue a Ledesma, se atenta contra Capriles, Corina Machado y todos los líderes políticos, se prostituye la institucionalidad, la justicia, la vigencia de los derechos humanos y políticos.

Y cuando en el Ecuador se fabricaban sentencias en la presidencia, se acosaba a los periodistas, se asfixiaba a los medios de comunicación y se atacaba en cada sabatina a los opositores, usando dineros del pueblo, se prostituía al quehacer político, exactamente igual que en Venezuela.

Y Cuba, mentor espiritual del SSXXI, de la Revolución Bolivariana, y de la FaRC, es el esplendoroso paradigma de lo que significa la prostitución de una nación, de un pueblo. Millones se congregaban para vitorear y avivar a Fidel Castro, so pena de no hacer eso de ser un apátrida dentro de la misma Cuba, so pena de estar proscrito de los derechos a las migajas que otorgaba el régimen comunista.

En estos momentos de la historia, solo aquellos con un enfermizo e inaceptable fanatismo pueden seguir sosteniendo la validez de estas “revoluciones”, cargadas de corrupción, destrucción de la economía, retraso y por encima de todo prostitución de las sociedades.

Es momento de recordar al Señor, cuando se encontró con la mujer adúltera, prostituida: “Vete y no peques más”.

Cuba: Vete y no peques más. SSXXI, vete de Latinoamérica, no la sigas prostituyendo, y no peques más. FaRC: Vete por siempre del Ecuador y no peques más. (O)


Fuente: El Universo

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