Tú...miserable

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Por Roberto López Moreno

Medardo Mora puso el dedo en la llaga en su artículo del miércoles pasado. Nos hizo ver que además del descomunal perjuicio irrogado al país por botar $ 1.600 millones en cascajo en un solar vacío en el que supuestamente -algún día- se iba construir una refinería, había que añadir el costo de poder aprovechar la obra, con lo cual el daño subiría a tres mil millones de dólares (habría que ver de dónde sale ese monto). Pero aquí viene lo importante: dicha cifra representa un aumento de la deuda pública. El país no debería semejante cantidad y no hubiera sido necesario incrementar el precio de los combustibles para pagar deudas de créditos utilizados en generar sobreprecios y coimas. Es decir que estamos fregados (para decirlo educadamente) porque la deuda es la simple expresión del latrocinio, el sobreprecio, la ineficiencia y los “acuerdos entre privados” (vaya eufemismo del pícaro ese). Más claro, que el culpable es quien nos endeudó.

Prendo la tele y veo a uno de los supuestos responsables esbozando una teoría realmente surrealista: si usted tiene un terreno y quiere hacer una casa, primero rellena el terreno. Si hace la casa, no se ha perdido el dinero. Lo que hay es un “adelanto en la obra”. ¿Solo iluso, ocurrido o...? Su cerebro pequeñito no entiende que jamás se corre semejante riesgo en una obra pública. Que no se pone una sola piedra sin financiamiento previo. Que lo prohíbe la ley.

Cambio de canal y veo a dos enfermos de cáncer narrando cómo tuvieron que presentar acciones de protección para que se les diera medicina. Luego a un funcionario de Salud explicando que son drogas difíciles de conseguir. Ante la desgracia de la enfermedad y el dolor de un pueblo agredido, el concepto de eficiencia no parece formar parte de su léxico. Y siento vergüenza al ver cómo se nos ha ido formando una costra donde antes teníamos el sentido de la misericordia, que nos hace condolernos del dolor ajeno. Entonces recuerdo que en Manabí aún viven en carpas. Y siento asco. No puedo evitar pensar: “Tú... miserable. Algún día pagarás todo el daño que le has hecho a esta pobre gente”.

Fuente: Expreso

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