Quitarle la exclusividad

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Por Roberto López Moreno

Llegamos al fondo. Ahora sí estamos con la porquería hasta el cuello. Y el problema se resume en la frase “aquí no pasa nada”. Como hacer que las cosas pasen y que las autoridades enjuicien a todos los pillos, es el reto mas trascendente que enfrenta hoy en día el país. ¿Cómo resolvemos esto? Debería haber alguna forma de obligar al Fiscal General del Estado a que se le cargue a los ladrones. Ya sabemos que todos robaron porque “el que se fue” los mandó a robar. Pero debido al relajo del todos contra todos, el pueblo no puede hacer que las autoridades actúen. Entonces, ahí está el problema y hay que encontrarle la solución. Si las autoridades no actúan, hay que crear un mecanismo para que lo haga directamente el pueblo. Fíjense la porquería que se inventaron para blindarse estos pillos: el Código penal dice que “El ejercicio público de la acción corresponde a la Fiscalía...”. Y que “El ejercicio privado de la acción penal corresponde únicamente a la víctima...”. Es decir que los particulares no podemos presentar querella por el atraco que a vista y paciencia del Fiscal ha sufrido el país. Entonces, hay que crear la acción penal popular para el atraco de los fondos públicos y así quitarle la exclusividad a los vagos con cargo de Fiscal, que no cumplen con su obligación de enjuiciar a los pillos. Y eso requiere una norma de rango constitucional para evitar que -entre gallos y media noche- después la quiten de la ley. ¿Qué porquería de democracia es aquella en que el presidente puede nombrar ladrón oficial o jefe de cocina al Vicepresidente? (tal como aquí, porque la Constitución no le asigna funciones). Eso no es un país sino un circo. ¿Qué clase de democracia es aquella en que un ex presidente se larga después de atracar el país porque la Constitución no le obliga a permanecer en él, como fue obligatorio durante toda nuestra historia? Los problemas están en la Constitución. Se necesita una nueva. Podemos arreglarlos o enterrar la cabeza como el avestruz. Pero si lo hacemos, dejemos de quejarnos y de sentir asco ante toda esta porquería, porque la culpa es nuestra.

Fuente: Expreso

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