Fordlandia

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Por Rosalía Arteaga Serrano

Fordlandia fue un sueño en medio de la selva amazónica, pero no debemos perder de vista que constituye la más importante reserva de biodiversidad del planeta, y eso no es un sueño, sino una realidad que debe preservarse.


Cada viaje es un descubrimiento, más aún si éste nos conduce a un destino tan enorme, a veces desbordado como es el Brasil. En esta oportunidad tuve la suerte de asistir a una exposición de fotografía realizada por la organización Panamazonia en Manaus, la capital del enorme estado de Amazonas.

Esta exposición, que tuvo la curaduría de Belisário Arce, poseedor de un acervo de fotos antiguas, puso de relieve la importancia de la explotación cauchera en la región Amazónica brasilera, que inclusive concitó el interés del famoso empresario norteamericano Henry Ford, quien decidió crear, en medio de la selva, una ciudad, inicialmente denominada como Boavista, pero que rápidamente devino en Forlandia.

Las fotografías en blanco y negro, descoloridas por el tiempo, pero magníficamente recuperadas, simbolizan los sueños de una época. Fordlandia estuvo ubicada en el estado de Pará, a orillas del río Tapajós, y se diseñó como una ciudad completa, con hospital, modernísimo para la época, escuela, aserradero, planta de luz, agua potable.

Se atrajo a técnicos, empresarios, comerciantes, muchos de origen portugués. Allí se instalaron las familias, allá por los años 30, se estableció una sociedad en dónde no se permitía el uso del alcohol y la gerencia la administraba como una ciudad modelo.

El afán de Ford era el de sembrar enormes extensions de caucheras para proveer a la floreciente industria de los neumáticos. Si embargo y pese a los buenos pronósticos, el experimento fracasó por diversas razones, se desató una plaga en los cultivos, producto del apiñamiento de plantas, la producción de caucho por países Asiáticos a dónde se habían llevado ejemplares de caucho que se aclimató muy bien en esas latitudes tropicales y luego la creación del caucho sintético.

Fordlandia fue un sueño en medio de la selva amazónica, pero no debemos perder de vista que constituye la más importante reserva de biodiversidad del planeta, y eso no es un sueño, sino una realidad que debe preservarse.

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