Es evidente: desde el poder se protege a Walter Solís

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Por Martín Pallares

El operativo correísta no solo busca invisibilizar el tema: busca que sus altos funcionarios no sean vinculados de cerca o de lejos con ese escándalo de corrupción.


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Un operativo perfectamente coordinado y en el que están concertados varios actores políticos con muchísimo poder está en marcha, y por ahora con éxito, para evitar que el tema Odebrecht salpique a Walter Solís.

Solo así se explica el misterioso y a ratos rocambolesco derrotero del caso del ex Secretario del Agua y ex Ministro de Transporte o, más exactamente, de una orden de prisión en su contra suya cuya existencia tomó días en ser confirmada, aunque miles la vieron fotografiada y circulando en redes sociales.

Este miércoles 14 de junio el fiscal Carlos Baca Mancheno logró posicionar aún más esas sospechas. Lo hizo cuando anunció que ha pedido una investigación para determinar quién filtró el documento que hizo público la existencia de una investigación y una orden de captura en contra de Walter Solís que, un sector del oficialismo ha tratado de invisibilizar durante las últimas semanas.

Ayer, 14, en declaraciones a un grupo de periodistas, el fiscal Baca Mancheno dejó en claro que está alineado con la tesis del ex presidente Rafael Correa y la defensa de Solís. En ellas se sostiene que la orden de investigación no está relacionada con el caso Odebrecht. No solo eso: contradijo algo que esa orden dice textualmente. Según Baca, el documento no es una orden de captura sino únicamente de investigación. El funcionario niega lo evidente: en la quinta línea de la providencia firmada por el juez nacional de garantías penales, Luis Enríquez, se dice clara y diáfanamente que es una orden de captura. “Ordeno la detención con fines investigaciones”, reza el texto firmado por Enríquez.

Baca Mancheno da la razón de esta forma a Correa y al abogado de Solís que quién sabe cómo obtuvieron la información que les permitió decir que la investigación a Solís no tiene relación con Odebrecht. Baca, en su intervención, condenó que se haya filtrado la información y advirtió (aunque amparándose bajo el eufemismo de solicitud) que los periodistas que filtren información de procesos como el Solís pueden ir presos. ¿Cómo entonces Correa tuvo la información para que diga en redes sociales que Solís no estaba siendo investigado por Odebrecht? ¿El y el abogado de Solís sí podían tener sin problemas esa información? ¿A ellos no los va a investigar? En un momento de su encuentro con la prensa, el Fiscal dijo que la orden de captura ha perdido valor jurídico por haber sido filtrada. ¿Eso significa que Solís ya se libró definitivamente?


Rafael Correa dijo en Twitter que Solís tenía otra investigación en curso, pero aseguró que él mismo la pidió. La verdad, según la página web de la Función Judicial, es que Solís sí tenía una investigación pedida por él pero también otra, anterior, que se inicio en el 2014 por pedido de la Secretaría Jurídica de la Presidencia, basada en una denuncia en contra suya. Correa ha pretendido hacer aparece a Solís como un patriota que por denunciar corrupción es víctima de la justicia.

Lo que ha ocurrido con Solís recuerda mucho a la defensa que Rafael Correa hizo de su también ex ministro Alecksey Mosquera. En ese caso, el ex presidente también hizo todo lo posible para convencer a la opinión pública de que la coima recibida, que él dijo que pudo ser por un pago por asesoría, no tenía relación con Odebrecht. No podía haber tenido relación con ese caso, sostuvo varias veces Correa, porque Mosquera no era ministro cuando recibió el dinero y porque el contrato con Odebrecht se perfeccionó varios años antes de que Mosquera recibió el dinero al que dijo que no podía llamársele coima sino “honorarios”.

Lo que ni Baca ni Correa ni Gutembergh Vera, el abogado de Solís, pueden negar es que la orden de captura (a la que ellos llaman de investigación) se produjo pocos días luego de que el presidente Lenín Moreno dijo que habría más detenciones por el caso Odebrecht. ¿No resulta extraño que esa orden de captura que corresponde a un caso del 2014, como dice Baca y Correa, haya aparecido justo horas más tarde del operativo de detenciones y allanamientos vinculados a Odebrecht y del anuncio de otras detenciones hecho por Lenín Moreno?

Todo este aparente operativo para salvar a Solís tiene su historia. El viernes 2 de junio el nombre de Solís apareció en la lista, no oficial pero nunca negada, de las detenciones y allanamientos relacionados con el caso Odebrecht, que hubo ese día en la madrugada. Aunque ninguna autoridad confirmó ni negó que Solís estaba en esa lista, lo cierto es que no se produjo ninguna acción judicial en su contra.

El nombre de Walter Solís quedó, ese día, confinado a los chats de los periodistas que buscaron, en vano, alguna evidencia de un eventual allanamiento en sus propiedades o de su posible arresto. Sin embargo, el 9 de julio una fotografía de una orden de prisión en contra de Solís empezó a circular en redes sociales. Lleva la firma del juez Luis Enríquez y pide la captura del exsecretario de Estado por un presunto delito de peculado. En el pedido judicial se indica que por este caso se encuentra abierta la indagación previa 53-2013.

No pasó mucho tiempo y familiares y el abogado de Solís, Gutembergh Vera, salieron a negar que existiera una investigación en contra de Solís relacionada al caso Odebrecht. Su esposa, Zaida Loayza, concejala de Alianza País en el Municipio de Guayaquil, dijo a El Universo desconocer que exista orden de prisión y que Walter Solís se hallaba en el país “haciendo sus labores”.

A los pocos días, Gutembergh Vera, abogado que se hizo célebre por representar a Rafael Correa en su demanda en contra de diario El Universo, apareció como abogado de Solís y aseguró que desconocía que existiera orden de prisión en contra de su defendido y que el expediente que hay en su es por otra causa, no por el tema de Odebrecht. La Corte Nacional, el domingo 11 de junio, salió a decir que desconocía sobre la orden de captura que circuló en redes. Ni la Fiscalía ni la Policía pudieron confirmar ni negar dicha orden de prisión. En buen romance, se hicieron los locos.

Pero resulta que el propio Rafael Correa confirmó la existencia de esa orden de detención en su cuenta de Twitter el 11 de junio. “La orden de detención contra el ex ministro Walter Solis no es por el caso Odebrecht, como falsamente afirma la prensa. Es por un caso que él mismo denuncia y que llevaba cuatro años en indagación fiscal”. Desde ese momento era evidente que ese documento había sido filtrado. ¿Quién lo hizo? También es evidente que quien lo hizo circular tuvo acceso al material que maneja la Fiscalía. ¿Si no había esa filtración, en ese momento, alguien hubiera relacionado a Walter Solís con el caso Odebrecht?

Poco a poco empezaron a salir más detalles del tema. El martes 13 de junio, Gutembergh Vera, apareció en una rueda de prensa pidiendo que se revoque la orden de captura en contra de su defendido por falta de garantías ya que, según él, se había filtrado una providencia en etapa de indagación previa. Solo cuando algún periodista le preguntó las razones de la investigación en contra de Solís, Vera dijo que había sido por un caso relacionado con la construcción del proyecto Carrizal-Chone. “Se trata de unos pagos de honorarios de 2 millones de dólares a una compañía francesa por la obra en Manabí, dentro del proyectto Carrizal-Chone. No tengo más datos”, dijo Vera quien confirmó que la investigación en contra de su defendido surgió cuando Solís era titular de la Secretaría del Agua (Senagua) durante el gobierno de Correa.

¿Carrizal-Chone no tiene relación con Odebrecht como dice Vera? Resulta que sí: basta remitirse a lo que consta en la página web de Odebrecht,. Es evidente que el correísmo hace todo lo posible para que los que podrían ser hasta ahora los únicos peces gordos, Walter Solís y Alcksey Mosquera, afectados por el caso Odebrecht, no sean vinculados a ese caso. Hasta ahora los únicos señalados han sido los particulares que han servido de enlace entre la empresa brasileña y los funcionarios corrompidos. El operativo correísta no solo busca invisibilizar el tema: busca que sus altos funcionarios no sean vinculados de cerca o de lejos con ese escándalo de corrupción.

Enlace: Es evidente: desde el poder se protege a Walter Solís

Fuente: 4pelagatos.com

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