Es crucial reestructurar la deuda pública

1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 0% (0 Votes)

0001A MARCO-FLORES 8bd74Por Marco Flores T.

La deuda pública no es sostenible. Las finanzas públicas ecuatorianas corren el riesgo de pasar de la iliquidez a la insolvencia. El riesgo país supera los 1000 puntos básicos y hace virtualmente imposible colocar bonos ecuatorianos en los mercados internacionales. La economía sigue estancada. La inversión pública se reduce a mínimos no imaginables agravando el estancamiento económico, el desempleo abierto y disfrazado, la pobreza y la inseguridad ciudadana.

El año 2020 el déficit fiscal sumará unos $5000 millones; el pago de capital e intereses de la deuda otros $5000 millones; hay $2700 millones en certificados de tesorería (CETES) por pagar que no están considerados dentro de la deuda pero que son deuda; deben también sumarse $1800 millones de obligaciones del año pasado que fueron a parar a «la bola» de obligaciones impagas, todo esto sin considerar otros reclamos de pago como los del IESS, municipios, Junta de Beneficencia de Guayaquil e ISSPOL. Es decir las necesidades de financiamiento y refinanciamiento (rollover) en el año 2020 al menos serán de 14500 millones de dólares.

Es más que evidente que en estas circunstancias ni la deuda ni las finanzas públicas son sostenibles y no hay duda que seguir este camino más temprano que tarde conducirá al Ecuador al default o cesación unilateral de pagos, gravísimo.

El ministro de finanzas debe dejar de lado el autoengaño denominado «plan de prosperidad» y concentrarse en la urgente necesidad de iniciar el proceso de reestructuración de la deuda pública, incluyendo un «debt relief» o alivio financiero que difiera el pago de cuantiosas obligaciones como los bonos soberanos colocados en el exterior no menos de 3 a 4 años.

Claramente, reestructurar parte sustantiva de la deuda pública ecuatoriana es un elemento que aunque necesario no es suficiente para estabilizar las finanzas públicas y resolver la crisis de crecimiento económico y progreso. Es imperativo un nuevo modelo económico que supere el actual, mediocre y empobrecedor, redimensione el tamaño del Estado volviéndolo eficiente y amable, devuelva la competitividad productiva y tributaria, entienda de mucho mejor manera las relaciones laborales, deseché la economía de amiguetes y busque el bien común, promueva aperturas comerciales inteligentes y modernas, facilite y simplifique las normativas para producir más y mejor, promueva la innovación y respete la naturaleza, todo para alcanzar un crecimiento inclusivo y sostenido que permita salir de la crisis, mejorar la calidad de vida de las familias y ofrecer posibilidades efectivas de progreso con la mayor equidad posible.

Paralelamente la reconstrucción de la institucionalidad y del estado de derecho son imprescindibles no sólo para para vivir bajo el imperio de la ley sino para que el nuevo modelo económico sea realmente el medio efectivo para conducir al país y a los ecuatorianos hacia la prosperidad bajo liderazgos inteligentes y honorables.

Solo los usuarios registrados pueden agregar sus comentarios. Por favor, ingrese con su usuario y clave , o regístrese.

 

Columna Publicitaria


Reciba nuestros titulares por correo electrónico.


¿Acepta HTML?