Ahora o nunca

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Por Walter Spurrier Baquerizo

La salida del Ecuador de la OPEP se oficializó este primero de enero. Se trata de una salida amigable, con la perspectiva que Ecuador retorne. La separación del Ecuador del bloque petrolero se debe a que se propone incrementar la producción de crudo, con lo que violaría la cuota asignada. Cuando acabe el sistema de cuotas, Ecuador volvería, si así lo desease el gobierno de entonces.

La restricción de la producción de la OPEP comenzó en 2016, como respuesta a un colapso de los precios, y debía durar poco tiempo. Pero van para cuatro años y no hay indicios que se la vaya a suspender.

En diciembre 5, la OPEP junto con sus aliados encabezados por Rusia acordaron reducir la producción en 1,7 millones de barriles diarios durante el primer trimestre de 2020, para sostener los precios. La OPEP reducirá 1,2 millones y los otros, 500 000.

Desde que se instauraron las cuotas, hemos sostenido que el petróleo fluctuaría dentro de un rango, entre USD35 y USD52 para la mezcla nacional de crudos. Ajustado a la inflación, esto viene a dar un rango de USD37 a USD55 para 2020.

El año pasado, el petróleo ecuatoriano promedió USD56, y al cierre de estas líneas estamos en USD50. La OPEP ha logrado equilibrar el precio del crudo dentro de la parte alta del rango.

La debilidad de los precios se debe a que se mantuvieron excesivamente altos por varios años. Se creía que ya se había extraído tanto petróleo en el mundo, que habría una tendencia irreversible a la declinación de la producción, y que los precios tenderían al alza. Pero se subestimó el desarrollo tecnológico alentado por la alta rentabilidad del crudo. En particular, se descubrió cómo sacar petróleo de esquistos, lo que no era posible con precios bajos.

Hoy, las perspectivas son a que en pocas décadas el precio del petróleo caiga a niveles en que desarrollar nuevos campos no sea atractivo. Similar a lo que pasó hace un siglo con el carbón. El motivo es el gran avance en el desarrollo de otras fuentes de energía: los carros eléctricos, energía eólica (ya tenemos una central eólica en Loja: Villonaco), energía solar para edificaciones.

El desarrollo de estas fuentes de energía renovable obedece a la creciente conciencia ambiental en Ecuador y todo el mundo, en particular combatir el cambio climático.

Estamos en los estertores de la era petrolera. Lo que no quiere decir que dejará de usarse petróleo, solo que no aumentará su consumo y tenderá a reducirse, lo que deprimiría los precios y desestimularía a las petroleras a invertir en prospección en áreas no tradicionales.

A pesar de tener 50 años de producción petrolera en el Oriente, el Ecuador ha sido explorado menos intensamente que Colombia y Perú. El crudo que no descubramos hoy, se quedaría bajo tierra para siempre, lo cual alegraría a los ambientalistas.

Pero Ecuador necesita capitales para desarrollarse, incluso hoy necesita fondos para pagar la cuenta del despilfarro del correato. Urge abrir las áreas prospectivas a la exploración, para incorporar en esta década la totalidad de nuestra riqueza petrolera.

Es ahora o nunca.


Fuente: El Universo

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