China - EEUU: la gran paradoja

1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 95% (2 Votes)

0001 ALBERTO DAHIK a5e16Por Alberto Dahik

El sistema capitalista y la economía de mercado, con todas sus deficiencias, es el único sistema que en la historia ha demostrado ser capaz de lograr crecimiento sostenido y, por ende, la capacidad de resolver el problema de la pobreza.

De hecho, hasta antes de la revolución industrial, no era una aspiración normal el que la economía pudiese crecer año tras año, y alimentar así la esperanza de transformar a una sociedad pobre en una sociedad rica.

El sistema capitalista es uno de acumulación. Se generan utilidades, estas son ahorradas y se reinvierten, esa mayor inversión genera más producción, más riqueza, más utilidades, las cuales se vuelven a reinvertir, y el círculo virtuoso continúa.

El ahorro, destinado a la inversión, es por lo tanto fundamental para este gran logro del crecimiento económico permanente. De ese ahorro, transformado en inversión, se genera la actividad económica y el crecimiento que permiten que la gente consuma. No es que el consumo es el motor del crecimiento. Lo son el ahorro y la inversión. Si no fuese así, solo habría que imprimir dinero y regalárselo a la gente para que consuma. De hecho, la historia está repleta de modelos de un supuesto éxito en el corto plazo, estimulando el consumo, y un gran estrellamiento en el largo plazo por falta de ahorro y de inversión.

El país más defensor del capitalismo, EE. UU., no lo ha entendido bien, y por supuesto, el Sr. Trump, menos todavía que el promedio de la población.

La China, el país más comunista al igual que Corea del Norte, en su modelo político y en el control del Estado y de la sociedad por parte de un solo partido monopólico, hegemónico y absolutista, lo ha entendido a la perfección.

Los EE. UU. ahorran alrededor del 18% del PIB. La China supera el 40%. Dado que la China tiene un PIB de algo más del 60% que el de los EE. UU., no solo en términos relativos, sino en términos absolutos, la China ahorra mucho más que los EE. UU.. Esto se transforma en mayor capacidad de inversión, lo cual se traduce en más crecimiento económico. Las cifras claramente lo demuestran, y es por esto que la proyección es clara: La China pasará a los EE. UU. como la primera economía del mundo, de mantenerse las tendencias de crecimiento que se han visto en las últimas décadas.

Esa enorme diferencia de ahorro quiere decir que la China puede comprar acciones de empresas de EE. UU., propiedades en EE. UU., bonos del Estado de los EE. UU., pues respecto de este país, la China es de largo un ahorrador-inversor mucho más grande.

La guerra de Trump con la China debe hacer reír a los líderes de la China, pues con paciencia oriental, saben que lo único que está haciendo Trump es acelerar que los EE. UU. caigan frente a la China.

El presidente de los EE. UU., de escasa cultura, no ha entendido que sus socios naturales, la Unión Europea más el Canadá y México, tienen una población de 513 millones la primera, y la de estos dos últimos combinada es de 213 millones de habitantes. Sumada a la de los EE. UU. darían una población de más de 1.050 millones de habitantes.

Una agresiva política de integración económica entre la UE, y el Nafta harían de ese gran bloque económico tan complementario, no solamente el más grande del mundo por mucho, sino además tan superior a la China, que la economía de la China no la alcanzaría en un tiempo previsible.

Europa tiene una tasa de ahorro muy superior a la de los EE. UU., pues se acerca al 25% del PIB, y por lo tanto, ese complemento de ahorro Europeo, con la capacidad de innovar de la economía de los EE. UU. es lo que se debió haber buscado por parte de Trump desde el inicio para solidificar una gran unión. Sin embargo, se dedicó a pelear con la Unión Europea, con México y el Canadá, sus aliados naturales y estratégicos, en vez de consolidar ese gran bloque de países democráticos y de economías libres. ¡Qué error histórico tan imperdonable!

La China ríe, viendo que en el país del capitalismo no se entiende el sistema tan bien como lo han entendido ellos. Un sistema que propone libre comercio, el cual Trump ataca. Un sistema que propone libre movimiento de factores de producción, y no lo entiende Trump en cuanto al rol de la mano de obra latina en los EE. UU. Un sistema que propone ahorrar e invertir, y no lo entiende Trump. Un sistema que propone desde hace más de 200 años, según David Ricardo nos explicó, la ventaja comparativa y la importancia de la complementaridad entre los socios comerciales, que tampoco entiende Trump.

Ciertamente el mundo de hoy mira horrorizado la gran paradoja: los comunistas chinos entienden el capitalismo mejor que el Sr. Trump.

Solo los usuarios registrados pueden agregar sus comentarios. Por favor, ingrese con su usuario y clave , o regístrese.

 

Columna Publicitaria


Reciba nuestros titulares por correo electrónico.


¿Acepta HTML?