En el Senado republicanos amplían la mayoría

Los demócratas arrebatan a republicanos la Cámara Baja de EEUU

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Ciudadanos votan aayer, martes 6 de noviembre de 2018, durante las elecciones intermedias 2018, en San Francisco, California (Estados Unidos). Los vecinos de San Francisco (California, EE.UU.) votan hoy sobre múltiples cuestiones, desde la elección de un nuevo gobernador a una posible rebaja del impuesto sobre la gasolina, pero dos temas centran todas las conversaciones: la pobreza extrema en la ciudad y el presidente Donald Trump. EFE/JOHN G. MABANGLO


...Y frenan a Trump

Los demócratas lograron arrebatar esta noche la mayoría a los republicanos en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, una victoria que vaticinaban las encuestas y que, a falta de conocer su holgura, supondrá un freno al presidente,


EEUU cada vez más dividido en la era de Trump

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Con una cámara del Congreso en manos de cada partido, las elecciones legislativas en EE.UU. apuntaron a una profundización de las divisiones que espoleó el ascenso al poder del presidente, Donald Trump, que ha contribuido a ahondar esa brecha con su estilo de Gobierno. Foto/EFE/Sid Hastings

Trump convirtió los comicios de medio mandato en un referéndum sobre su Presidencia, pidiendo a su base que imaginara que estaba votando por él, y el resultado de ese plebiscito fue aparentemente contradictorio: los republicanos mantuvieron el control del Senado, pero los demócratas tomaron las riendas de la Cámara Baja.

"Un tremendo éxito esta noche. ¡Gracias a todos!", fue la reacción de Trump, en su cuenta oficial de Twitter.

El mandatario confesó este fin de semana que su prioridad en las legislativas era retener el control del Senado, una cámara que considera clave para impulsar sus prioridades legislativas y sacar adelante a los nominados para su gabinete y para puestos judiciales, que solo requieren la aprobación de ese hemiciclo.

Haber cumplido ese objetivo -con pequeños bonus como la victoria en la gobernación de Florida de su aliado Ron DeSantis- pareció satisfacer a Trump, pero la nueva mayoría demócrata en la Cámara de Representantes supone una notable barrera a su programa político que promete darle muchos dolores de cabeza.

El resultado de los comicios fue, en parte, un mero reflejo de dinámicas geográficas: los escaños clave en la Cámara Baja se disputaban en zonas suburbanas donde Trump es impopular, mientras que la mayoría de los 35 asientos en juego en el Senado se jugaban en áreas rurales que el presidente ganó en 2016.

Aunque los comicios supusieron una clara victoria para los demócratas, la "marea azul" de la que tanto habló la oposición durante casi dos años se quedó a medias, y la alta participación no evitó que las urnas volvieran a reflejar, como ya hicieron hace dos años, la profunda polarización en el país.

Los demócratas "no han superado" aún la victoria de Trump en las elecciones presidenciales de 2016, en palabras de Susan Glasser, analista del New Yorker, y muchos de ellos esperaban que los comicios legislativos borraran como por arte de magia la imagen oscura que tienen desde hace dos años sobre su país.

Ese vacío no pudo llenarse en las urnas, pero la oposición a Trump logró un altavoz más potente para su resistencia con el control de la Cámara Baja, además de victorias para la gobernación en dos estados que en 2016 fueron claves para la elección de Trump: Michigan y Pensilvania.

Por su parte, los republicanos se han ligado irremediablemente en esta campaña al estilo de Trump, que ha dominado la contienda con su discurso alarmista sobre inmigración y con mentiras sobre la caravana de centroamericanos y los planes de los demócratas.

Ambos partidos deberán hacer examen de conciencia antes de que el nuevo Congreso tome posesión en enero, pero es improbable que el presidente se sume a ese ejercicio, como sí hicieron George W. Bush y Barack Obama durante sus derrotas en las legislativas de 2006 y 2010, respectivamente.

"Trump no asumirá ninguna responsabilidad si su partido pierde las mayoría en la Cámara Baja. Para él, ganar siempre es cosa suya, perder nunca se trata de él", dijo la semana pasada a Efe un experto en política presidencial en la Universidad de Albany, Bruce Miroff. (Washington/EFE)


Donald Trump, para avanzar su agenda en el Congreso.

La proyección de las cifras de recuento, a falta de la mayoría de estados de la costa oeste, apuntan a que los demócratas han vencido en la Cámara Baja logrando al menos los 23 asientos que necesitaban arrebatar a los conservadores para hacerse con la mayoría, un número que podría ampliarse hasta en otros diez escaños.

Durante su discurso de victoria, la líder demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, aseguró que "mañana será un nuevo día" para el país e insistió en que servirá para poner fin a la división que vive EEUU.

Pelosi, quien será a partir de enero la presidenta de la Cámara Baja después de ocho años en manos conservadoras, dijo que el logro de los demócratas de esta noche no tiene que ver con las diferencias partidistas, sino con "conservar los valores constitucionales".

"Con esta nueva mayoría demócrata vamos a honrar los valores de nuestros padres fundadores", insistió la congresista por California, al subrayar la necesidad de "restaurar el control y la división de poderes" en EEUU, tras dos años de control absoluto republicano en la Casa Blanca y las dos cámaras del Congreso.

"Todos hemos tenido suficiente división. El pueblo estadounidense quiere la paz. Quieren resultados", reiteró la demócrata.

Pelosi se convirtió en 2006 en la primera mujer en llegar a la presidencia de la Cámara Baja en la historia, pero en 2010 los demócratas perdieron la mayoría en favor de los republicanos, momento desde el cual ha sido la líder de la minoría.

No obstante, a lo largo de la campaña una parte de su partido le ha pedido que deje espacio a otros congresistas para ponerse al frente de los progresistas en el Congreso, lo que le ha acarreado también numerosas críticas también por parte de los republicanos.

Horas antes de la victoria, Pelosi descartó en una entrevista con la cadena PBS que vayan a llevar a cabo un juicio político para buscar la destitución del presidente y prefirió mostrarse como el freno de las políticas abusivas de los republicanos y la defensa del acceso a la sanidad pública.

Aunque los demócratas no comiencen un juicio político contra Trump, como se ha especulado casi desde que llegara a la Casa Blanca, sí podrán tener el control de las comisiones de control de la Cámara Baja, impulsar leyes y abrir procesos de investigación y control de poder.

El cambio demócrata comenzó en Virginia, donde la actual congresista del Partido Republicano, Barbara Comstock, perdió su escaño en la Cámara de Representantes por el 10º distrito del estado ante la demócrata Jennifer Wexton.

Esa carrera, en un distrito suburbano del norte de Virginia que Hillary Clinton ganó por 10 puntos porcentuales en 2016, era considerada por muchos observadores fundamental para las esperanzas republicanas de mantener el control de la Cámara Baja.

FIESTA DEMÓCRATA...

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La candidata demócrata Jacky Rosen (c) celebra tras declarar la victoria sobre el senador Dean Heller durante la fiesta de la noche electoral de los comicios legislativos organizada en un hotel y casino de Las Vegas, Nevada (Estados Unidos) el 6 de noviembre de 2018. EFE/ John Gurzinski


Trump atribuye a su influencia la 'gran victoria'

El presidente estadounidense, Donald Trump, se arrogó hoy personalmente la "gran victoria" los resultados de las elecciones legislativas del martes, en las que los republicanos mantuvieron el control del Senado pero perdieron el de la Cámara de Representantes.

"Aquellos que trabajaron conmigo en estas increíble elección de medio mandato, abrazando ciertas políticas y principios, lo hicieron muy bien.¡Los que no lo hicieron, que digan adiós!", afirmó en una serie de mensajes en su cuenta de Twitter.

"Ayer fue una Gran Victoria, y bajo toda la presión de los medios de comunicación unos medios de comunicación horrendos y hostiles", agregó.

En otro mensaje, reiteró sus ataques la prensa, a la que ha llamado de manera reiterada el "enemigo del pueblo".

"A esos expertos y comentaristas que no nos dan el crédito merecido en esta gran Elección de Medio Mandato, recuerden dos palabras - ¡NOTICIAS FALSAS!", recalcó.

Trump, ofrecerá una rueda de prensa formal desde la Casa Blanca a las 11.30 hora local (16.30 GMT) para comentar los resultados de las elecciones legislativas.

Los demócratas ganaron oficialmente los 218 escaños suficientes para lograr la mayoría en la Cámara de Representantes, mientras que los republicanos continúan con el control del Senado con al menos 51 escaños.

En su primera reacción a los resultados, esta madrugada, Trump ya valoró positivamente los resultados.

"Un tremendo éxito esta noche. ¡Gracias a todos!", escribió el mandatario en un escueto tuit. (Washington/EFE)


En Florida, la demócrata Donna Shalala se hizo con el escaño del distrito 27º, que conservaba desde 1989 la republicana Ileana Ros-Lehtinen, veterana cubano-estadounidense que se retiró este año, mientras que la también progresista Debbie Mucarsel-Powell venció al congresista conservador Carlos Curbelo por el distrito 26º.

Las mujeres, hasta el momento, parecen liderar las victorias para el giro demócrata de la Cámara de Representantes, donde hasta hoy los republicanos gozaban de una ventaja de 235 escaños por 193 de la oposición, más siete asientos vacantes.

De la mano del rechazo al presidente Donald Trump, los demócratas esperan tener unos resultados similares a los comicios de 2006, cuando se hicieron con 31 escaños ocupados por el Partido Republicano en medio del descontento de los votantes con el entonces presidente, George W. Bush, y la guerra de Irak.

Sin embargo, las altas expectativas de los demócratas que indicaban una "ola azul" se han visto deslucidas por la victoria republicana en el Senado, donde los conservadores mantendrán la mayoría e incluso, previsiblemente, será mayor. (Washington/EFE)


4 cosas que van a cambiar

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Con Donald Trump en la presidencia y controlando el Congreso, el Partido Republicano ha disfrutado durante los últimos dos años de un poder casi total en Estados Unidos. Hasta ahora.

El triunfo obtenido por el Partido Demócrata en la Cámara de Representantes en las elecciones de mitad de período celebradas este martes significa el fin de la hegemonía republicana en el Poder Legislativo y puede cambiar significativamente la dinámica política en el país.

A partir de ahora, las iniciativas de la Casa Blanca no solo deberán superar el escrutinio del Poder Judicial, que desde 2017 ha sido el principal órgano de control sobre el Ejecutivo de Trump, sino que además se toparán con una Cámara Baja regida por una mayoría demócrata.

Aunque el Partido Republicano logró mantener el control del Senado, la pérdida de la Cámara de Representantes implica un cambio significativo que puede traer notables consecuencias.

BBC Mundo te cuenta 4 cosas que pueden cambiar tras las elecciones de mitad de período en Estados Unidos.

1. El fin de la agenda republicana unilateral

Con el control de los poderes Ejecutivo y Legislativo, el Partido Republicano tenía la capacidad de impulsar y aprobar en solitario las iniciativas legislativas que considerara pertinentes como, por ejemplo, los recortes de impuestos aprobados en diciembre de 2017.

Menos éxito tuvieron con los intentos por derogar y reemplazar la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, conocida como Obamacare, una de las promesas de los republicanos para los comicios de 2016 que no pudo materializarse por divisiones en sus propias filas.

Ahora, con los demócratas controlando la Cámara de Representantes, las posibles iniciativas republicanas, especialmente las relacionadas con posibles recortes de beneficios sociales como los vales de alimentación o la seguridad social, no podrán prosperar en el Capitolio.

"Los demócratas podrán bloquear la agenda legislativa de Trump y obligar al Senado a votar sobre algunas leyes progresistas populares. Probablemente estas no serán aprobadas, pero les darán a los demócratas una nueva plataforma para mostrar sus propuestas", señala Anthony Zurcher, corresponsal de la BBC en Washington.

"La división del control del Congreso suele ser una receta para su parálisis política y podría llevar a un bloqueo presupuestario y al 'cierre técnico' del gobierno (por falta de fondos)", agrega.

2. Mayor supervisión sobre la Casa Blanca
Más allá del control sobre la agenda legislativa, el triunfo en la Cámara de Representantes le otorga al Partido Demócrata grandes facultades de supervisión sobre el ejecutivo de Donald Trump.

Con su nueva mayoría, los demócratas podrán designar a sus legisladores al frente de las comisiones parlamentarias, incluyendo -por ejemplo- del Comité de Inteligencia de la Cámara Baja, en cuyo seno -y bajo mando republicano- se desarrolló una investigación sobre la supuesta interferencia de Rusia en la campaña presidencial de 2016.

En sus conclusiones se cuestionó la labor de los servicios de inteligencia estadounidenses y se negó la existencia de algún tipo de colusión entre la campaña de Trump y Moscú.

Esa investigación podría ser reabierta.

La prensa estadounidense ha publicado informaciones según las cuales, antes de las elecciones, ya había algunos demócratas estudiando la posibilidad de usar otras comisiones para investigar los negocios de la familia Trump e incluso buscando las vías legales para -desde el Congreso- obtener copias de las declaraciones de impuestos del mandatario.

Desde mediados del siglo pasado, existía la tradición de que los principales candidatos presidenciales en Estados Unidos hicieran públicas sus cuentas con el fisco. Donald Trump se negó a hacerlo, con lo cual generó una gran polémica.

Más allá del mandatario, los nuevos poderes de supervisión de los demócratas en la Cámara de Representantes les permitirán investigar, citar y obligar a comparecer a los altos cargos del gobierno para que rindan cuentas sobre los asuntos más polémicos.

"Los demócratas tendrán ahora su primera oportunidad para investigar los posibles nexos entre la campaña presidencial de Trump y Rusia, el imperio financiero del mandatario y cualquier acusación de corrupción contra altos funcionarios de su gobierno. Hay que prepararse para ver muchos fuegos artificiales", vaticina Zurcher.

3. Un gobierno por decreto
Con los republicanos controlando el Senado y los demócratas la Cámara de Representantes en un ambiente político polarizado, es poco probable que el Congreso logre aprobar leyes significativas.

"Será una situación parecida a la que se vio durante la última etapa de Barack Obama, cuando había más probabilidades de que se produjera un 'cierre técnico' del gobierno porque no lograba que le aprobaran los presupuestos y no se aprobaba casi nada en el Congreso", señala Zurcher.


En estas circunstancias, es previsible que Trump acuda -como hizo en su momento Obama- al uso de órdenes ejecutivas para gobernar e imponer su visión de país, dentro del marco de discrecionalidad que le otorgan las leyes.

Cabe destacar que durante sus primeros dos años en la Casa Blanca, Trump ha hecho uso de estos decretos con bastante regularidad, en gran medida para deshacer normativas aprobadas por su antecesor.

Ahora, con pocas opciones de obtener el visto bueno de la Cámara de Representantes, estos decretos pueden convertirse en una herramienta fundamental para el Ejecutivo estadounidense.

4. ¿Regreso al bipartidismo?
El hecho de que el control de las cámaras del Capitolio esté dividido no tiene necesariamente que derivar en un bloqueo legislativo.

Otra opción sería que la nueva situación obligue a republicanos y demócratas a negociar y a entenderse para sacar adelante sus respectivas iniciativas.

Los acuerdos bipartidistas tienen una larga tradición histórica en Estados Unidos.

Sin ir muy lejos, el año pasado el Congreso aprobó la Ley para contrarrestar a los adversarios de EE.UU. a través de las sanciones (CAATSA, por sus siglas en inglés) que vio la luz con un apoyo casi unánime (fue aprobada por 98 de 100 senadores).

Esta norma era objetada por Trump quien, al momento de firmarla, emitió una declaración en la que dejaba claro que consideraba que esa ley tenía fallas y la cuestionaba por limitar el poder presidencial para negociar con estos países.

Ciertamente, esta ley fue una excepción en un Congreso en el cual los propios republicanos no pudieron ponerse de acuerdo para encontrar una solución a la situación de los jóvenes inmigrantes que llegaron sin papeles a Estados Unidos siendo menores de edad, o para aprobar una ley que sustituyera y mejorara el Obamacare.

Así, este escenario de vuelta al bipartidismo es técnicamente posible aunque, en tiempos de polarización política, luce poco probable. (BBC Mundo)


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