En segundo programa de "Ahora... A QUEMARROPA", Patricia Ochoa asevera

“Fue en este Gobierno que asesinaron a mi marido”

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AQUEMARROPA20140901 5892a“Fue en este gobierno que mi marido denunció su persecución en plena asamblea, fue en este gobierno que mi marido fue amenazado en pleno recinto legislativo, fue en este gobierno que a mi marido lo asesinaron”, afirma Patricia Ochoa, viuda de Gabela, y exige que le entreguen el informe de la consultoría internacional firmada por Roberto Meza Niella, porque asegura que "es lo único que en el Comité Interinstitucional creado por el gobierno para el caso, era independiente”.

El segundo programa de ‘Ahora...A Quemarropa!’, parte de su primera serie ‘La justicia secuestrada en Ecuador’, Carlos Vera aborda esta vez el caso Gabela, un hecho que atañe a otro de los ámbitos que involucra a la Justicia: sus víctimas. Vera entrevista a Patricia Ochoa, viuda del general Jorge Gabela Bueno, ex comandante general de la FAE.

La forma en que fue asesinado el general Gabela encierra varias interrogantes que hasta el momento -4 años después- no han sido clarificadas. Este no es a todas luces un crimen común; mientras cumplía sus funciones como comandante general de la Fuerza Aérea Ecuatoriana, el general Jorge Gabela denunció la corrupción en los procesos de compra de siete helicópteros indios: Dhruv, y se opuso a su compra.

Al poco tiempo de adquiridos, varios de los helicópteros se accidentaron y los otros presentaron graves defectos, lo que le generó una persecución reiterada por parte de algunos miembros de la institución al general Gabela quien finalmente fue asesinado en su propio domicilio.

Hay poca transparencia en el proceso y muchas dudas y contradicciones. Según la viuda del general, las investigaciones han sido deficitarias; las pruebas no han sido debidamente procesadas y muchas evidencias han sido omitidas. Los autores materiales están presos aunque admite que alguno de ellos podría no ser culpable. Patricia Ochoa reclama la justicia a la que tiene derecho, exige -entre sollozos y lágrimas- que se descubra a los autores intelectuales del crimen de su esposo.

-Le disparan a quemarropa, dentro de su casa, delante de su hija y no se roban “ni una aguja”.

Según el relato de Patricia Ochoa, viuda de Gabela, el asalto a su casa se dio de una manera sospechosa e incongruente: un misterioso grupo “comando” de hombres fuertemente armados persiguieron durante 4 horas de la noche del 19 y madrugada del 20 de diciembre del 2010 a su hija Sofía hasta su casa, en la urbanización Tornero del Río, lote 15, de la vía a Samborondón. Los asesinos cambiaron tres veces de auto, se dieron modos para ingresar tras ella a la urbanización y evitaron que Sofía sospechara que la estaban siguiendo. Dos de ellos, tocaron a la puerta, y cuando Sofía la abrió, fue arrojada violentamente al piso. El ruido provocó que el general Gabela, quien se encontraba en el segundo piso, baje y, al llegar al final de las escaleras, uno de los asesinos le disparó a quemarropa. La bala asesina le llegó cerca del cuello; el general cayó al piso y quedó retorciéndose en posición fetal. Su esposa bajó al oír el disparo y vió huir a los asesinos; uno de ellos salía del estudio. Corrió tras ellos gritando que los detengan. Su esposo le pidió que regrese porque la van a matar y mientras llamaban al 911, el general de 56 años se quejaba de que ya no sentía sus piernas. El ex comandante general de la FAE Jorge Gabela Bueno, agonizó 10 días en cuidados intensivos del hospital Luis Vernaza y finalmente falleció luego de varias cirugías, el 30 de diciembre del 2010.

-“En mi casa no hubo ningún asalto señor presidente”.

 La viuda del general Gabela relata sobre la conversación mantenida con el presidente de la República cuando le llamó a presentarle su pésame y en la que el Mandatario lamentó mucho “el asalto del que ha sido objeto el general” y cuenta cómo ella le interrumpió diciéndole: “En mi casa no hubo ningún asalto. En mi casa no se robaron nada, señor Presidente, ni una sola aguja. Mi esposo fue perseguido por órdenes desde arriba”, señaló Ochoa a Correa, quien a su vez le respondió que iba a investigar el asesinato de su esposo hasta las últimas consecuencias. “Eso es lo que aún sigo esperando”, aseveró la viuda de Gabela.

La familia del general solicitó al ministro Homero Arellano, le otorguen seguridad en el hospital los 10 días que permaneció allí antes de su muerte. “Temíamos que le vayan a matar, pero a los policías lo único que les importaba era si mi esposo hablaba, caminaba en la sala de cuidados intensivos, donde estaba en coma”, relató Patricia Ochoa. Ella condena también el hecho que la Policía, lejos de protegerlos, los persiguió. A los 6 días de la muerte del general, un carro con 4 personas se parqueó fuera de su casa y empezó a sacar fotos. Posteriormente, una foto de la placa del automóvil, tomada por su hija, les permitió descubrir que el vehículo era de la inteligencia de la Policía.

“Mi esposo fue perseguido cuando fue comandante general de la Fuerza Aérea por los mismos generales (…), era una pugna de poder terrible”, explica la viuda del general. Además asegura que su esposo siempre emitió informes para que las compras se hicieran de gobierno a gobierno, sin intermediación alguna.

A la muerte del general Gabela, la justicia actuó velozmente con los autores materiales, sin embargo, su familia exige se descubran a los autores intelectuales. La viuda del general critica a la justicia y asevera: “Faltan muchos culpables y algunos sentenciados a lo mejor no son”.

-“Por decreto ejecutivo nos quieren callar”. Por decreto ejecutivo, sólo el presidente puede hablar.

La viuda del excomandante general de la FAE cuestiona porqué el general Bohórquez, quien amenazó públicamente en la asamblea a su marido, no fue investigado. Cuestiona también porqué no se realizaron investigaciones dentro de la institución. Además, asegura que existen documentos en los que su esposo, en su acta de entrega recepción del cargo de comandante general, exhorta a rever actitudes de los generales Fabián Maya y Alonso Espinosa. Por algunas de sus expresiones, el general Espinosa y su esposa le pusieron a la viuda de Gabela,tres juicios en su contra, uno de carácter penal y dos civiles.

Respecto del Comité Interinstitucional para el Caso del General Gabela, que el Presidente Correa conformó con los ministros de Transparencia, el de Coordinación de Seguridad, de Justicia, Derechos Humanos y Cultos, del Interior y de Defensa, ella cuestiona cómo puede ser que el Estado investigue al propio Estado; que el Estado sea juez y parte y que por decreto ejecutivo se pretenda callar a su familia, porque según un decreto del presidente Correa, sólo el comité o él en persona son los únicos autorizados a hacer público el informe sobre el caso e informar a la familia, cosa que no sucede a pesar que desde hace casi un año dicho informe está listo, según Nadia Ruiz del Ministerio de Justicia.

Una consultora pericial de Brasil presidida por el brasileño Roberto Meza Niella, asesor técnico de la ONU, fue contratada para que realizara la investigación pero el Comité Interinstitucional no le permitió a la familia Gabela acceso a información alguna.

-"El Comité estatal se opone a pruebas del polígrafo y a careos".

En el afán de esclarecer los hechos y se descubra a los autores intelectuales, Patricia Ochoa, viuda de Gabela, estuvo incluso dispuesta a que el comité le hiciera la prueba del polígrafo. Su abogado, Ramiro Román, pidió infructuosamente a la doctora Pesantes un careo entre Patricia Ochoa y el jefe de inteligencia de la FAE, Crnel. Roberto Vargas quien no negó la persecución al general Gabela después de la denuncia de los helicópteros.

La lucha de la viuda del general en busca de justicia ha sido, conforme ella dice, un viacrucis. Nadie ha aclarado sus dudas, por el contrario judicialmente cambian de delito de una audiencia a otra: de asesinato común a crimen organizado.

El encuentro con el ministro Serrano.
La viuda de Gabela relata también su encuentro con el ministro del Interior José Serrano: “Lo de su marido fue sicariato”; le habría dicho y luego: “Fue en este Gobierno en que descubrimos a los asesinos”. A lo que la viuda del general habría contestado indignada: “Fue en este Gobierno señor ministro que mi marido denunció su persecución, en plena Asamblea; fue en este Gobierno que mi marido fue amenazado en pleno recinto legislativo; fue en este Gobierno que a mi marido lo asesinaron”.

El precio de los juicios.
Ante las preguntas a quemarropa de Carlos Vera sobre "¿de dónde saca plata, como atiende tanta demanda?", Patricia Ochoa contestó mordiéndose los labios: “Mi esposo dejó un terreno en Durán que tuve que darle a cambio al abogado que lleva los 3 juicios que me sigue el general Espinosa y su esposa. Vendí al comandante general de la Policía actual un terreno en Manta; fueron 16 mil dólares. El abogado de la UES que sigue el caso desde que empezó, no me cobra nada, solo lo hace porque fue compañero de la universidad de mi esposo, el doctor Tito Quintero. Y tengo que ser sincera, al abogado Román le paga una hermana de mi esposo, porque yo no tengo”.

-"Ministros correístas piden omitir 35 hojas del informe pericial internacional de Roberto Meza Niella".

“Lo importante es que den a conocer ese informe” afirmó la viuda del general. Dijo que está dispuesta a aceptar el informe de la consultora internacional firmado por Roberto Meza Niella, quien representa la única parte independiente del comité. Denunció además que en una comunicación en Facebook de la consultora internacional al ministro del Interior existe un párrafo referente al caso, donde se expone que los representantes de los ministros que estaban en la investigación con los peritos dijeron que no se toque temas sensibles, ni de adquisiciones. En la misma carta se asegura que en mayo de 2014 Meza se reunió con los nuevos ministros en una videoconferencia para exponerles el informe. En la reunión los ministros le pidieron omitir 35 hojas del informe final.

El informe internacional representa para la viuda del general la posibilidad de que su familia alcance tranquilidad y paz; ella insiste en exigir justicia y tener tranquilidad en su hogar, pues su hija tiene profundos sentimientos de culpa. "Sofía dice que si no hubiera salido esa noche, su padre todavía estuviera vivo”.

Patricia Ochoa reclama justicia, “esa justicia que pensé todos los ecuatorianos teníamos derecho pero que veo que en algunos casos no existe, no llega o es demasiado larga”, senteció finalmente.

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