Banca ecuatoriana urge de reformas para mantener niveles de créditos y depósitos

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Julio José Prado, presidente de la Asociación de Bancos Privados (Asobanca), explicó que, a pesar de que 2019 fue un año complicado en lo económico, político y bancario, se logró cerrar bastante mejor de lo esperado.

Al inicio, la proyección ante la recesión económica era tener un crecimiento negativo del 3% al 5% en los depósitos, pero el resultado final, con corte a diciembre pasado, fue un aumento del 8,5%.

“El primer impulso lo dio la firma del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que revitalizó la confianza a nivel local e internacional y permitió la inyección de 4.000 millones de dólares de organismos multilaterales en la economía. Además, los bancos lograron conseguir 1.000 millones de crédito de banca extranjera y fondos de inversión”, dijo Prado.

Este nivel de recursos depositados en el sistema permitió alcanzar 30.000 millones de préstamos otorgados a nivel nacional, lo que representa un crecimiento del 10%. “Esta es una cifra récord en los 20 años de dolarización. En total se concedieron 2.700 millones más en comparación a 2018”, acotó.

Sin embargo, lamentó que los niveles no hayan podido ser mayores debido los problemas del paro (de octubre), movilizaciones e inestabilidad política. “Entre octubre y noviembre pudimos conseguir, al menos, 200 millones más en créditos externos, pero las gestiones se volvieron imposibles cuando el Riesgo País se disparó a los 1.400 puntos”, afirmó.

En este sentido, para tener un adecuado acceso a los mercados, lo que provocaría que se concedan internamente préstamos a tasas más bajas y más largo plazo, el país necesitaría retomar niveles de Riesgo de 500 puntos.

Un lastre

El dinamismo del sistema financiero y la posibilidad de encontrar más fuentes de financiamiento local e internacional, dependerá de que se vean cambios en el Código Orgánico Monetario y Financiero. “Ese código, que data de septiembre de 2014, es muy malo y está completamente desfasado de cualquier práctica internacional. No queremos menos regulación, sino buena regulación”, subrayó.

Las reformas fundamentales están relacionadas con la recomposición de los balances del Banco Central del Ecuador (BCE), la eliminación total de cualquier posibilidad de que la entidad preste dinero al Gobierno de turno y, el establecimiento de estándares internacionales como Basilea III para el control y supervisión bancaria. Pero a mediano y largo plazo, también se debería iniciar una discusión sobre el rol del BCE en la dolarización, tomando en cuenta que este tipo de entidad no existe en otros países dolarizados, como Panamá.

Alberto Murillo, experto financiero e investigador, añadió que, en resumen, se necesitan políticas claras para un buen encaje bancario, buenas normativas de liquidez, y colchones contracíclicos que permitan ahorrar en épocas de bonanza para inyectar recursos en crisis.

Asimismo, recalcó que el Código vigente impide que lleguen más bancos internacionales. Esa competencia ampliaría el mercado y la liquidez, pero sobre todo lograría que se pueda prestar a mayor plazo y atraer capitales de depositantes en Colombia y Perú, donde las monedas nacionales están perdiendo valor por la inflación y la devaluación.

Finalmente, Prado aseguró que, si no se cambian las reglas del juego del mercado de trabajo, “las empresas no van a poder seguir contratando, vamos a tener más desempleo y eso va a afectar a la morosidad y la entrega de créditos”. (La Hora)

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