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ebastián Cordero es el cineasta más reconocido. Su trabajo es celebrado internacionalmente. Y dentro del país es un referente indiscutible. Él ha estado alejado de la política hasta estas últimas elecciones presidenciales. Colaboró, por convicción, con la propuesta de Ruptura de los 25. Hizo los spots para una campaña desigual, en la que Rafael Correa fue un titán.
Ruptura perdió. Pero él está satisfecho con su trabajo. Nos recibe en su oficina, en el norte de Quito.
¿Por qué apoyó a Ruptura?
Desde hace un tiempo atrás tengo una afinidad con Ruptura. De hecho mi pareja, Valentina Ramia, fue parte del grupo casi desde el principio y siempre me pareció muy valioso lo que ellos planteaban. Consideré que ahí había algo muy válido, más aún en estos últimos años, para mí, eso se reforzó. Cuando salieron del gobierno fue un momento en que crecieron muchísimo. Fue un momento crucial el decir no a ciertos excesos con los que yo y alguna gente no estamos de acuerdo. Fue algo profundamente simbólico. Creo que ahí no hubo suficiente comunicación y con fuerza para explicar realmente ese acto.
Que la Ruptura haya sido mucho más clara con su postura frente al gobierno…
Yo creo que debía ser muchísimo más fuerte. De hecho, cuando hacíamos toda la campaña revisé todo el material de archivo, fue un trabajo muy extenso. En ese momento ellos dieron una declaración y no quisieron dar entrevistas. Es una decisión que respeto totalmente, pero que puede llevar a que la gente malentienda la motivación atrás del porqué salieron y qué es lo que pasaba ahí.
¿Cree que eso pudo haber influido en los resultados que se obtuvieron?
Puede ser… sí. Todo tiene su impacto, definitivamente.
¿Cuándo se reunió con ellos para definir la campaña?
La primera semana de enero. Fue bastante tarde. No lo tenía en mente. Ni siquiera era una opción pues estaba con mi proyecto en los Estados Unidos, hasta diciembre.
¿Quién le pidió que ayude?
La primera llamada fue de Matías Ramia. Y después nos reunimos, inmediatamente, con Norman, María Paula, Sebastián Roldán, Matías y Valentina. Ahí definimos las ideas, ellos estaban barajando algunas que a mí no me convencían, porque era posicionarlos como un grupo de izquierda más, pero no había ningún elemento que les diferencie del gobierno actual, de Alianza País. De hecho las primeras ideas de las cuales se habló ofrecían lo mismo que ofrece el gobierno actual. A mí, lo que me parecía más importante era el plantear dos caminos en paralelo. Uno que era que la gente los llegue a conocer de manera más personal, humana, al colectivo. El fin no era centrarnos en Norman. Por otro lado armamos un planteamiento que rompa completamente con lo que se ha hecho en campaña electoral, en cuanto a contar una historia que lleve a una reflexión. Desde un principio, como el tiempo era corto, la decisión estratégica fue dedicarnos la primera fase a los testimoniales. Se pensó en esos colores para hacerlo más sobrio. La época de campaña siempre me ha parecido redundante en cuanto a recibir el mismo mensaje miles de veces, los mismos elementos, promesas. Lo que les dije es vamos a hacer testimoniales. Con cada candidato hicimos una sesión de entrevista, de entre una hora y una hora y media, como se haría en un documental. No había un guión, yo tenía unas ocho preguntas para cada uno y la idea era dejar que la cosa fluya. Luego editar esos spots.
¿Cree que el mensaje que se pensó podía calar en las mayorías?
No se planteó tanto el tema de llegar a las mayorías porque quisimos centrarnos más en los jóvenes, algo más urbano. Viendo quién es la gente que está apoyando a Ruptura y a la que le atrae. Nunca planteamos hacer algo populista. Lo que surgió sobre la marcha es el tema de Norman con la armónica. Quería grabarlo tocando la armónica porque es un elemento muy de él. Y en la edición venía dando vueltas eso de verlo como un elemento recurrente. Pero fue realmente en la edición cuando plantee al grupo la idea ese elemento unificador. Eso me encantó de trabajar con ellos… se arriesgaron en ver qué pasa. Tal vez faltaba meter la propuesta concreta, pero eso la planteas en otros espacios. En spots de 20 o 30 segundos hay poco tiempo para plantear las propuestas pero sí dar un sentimiento de lo que eran ellos, de humanizarlos. Y de esos testimonios salió un montón de piezas. Hicimos dos spots por cada candidato, en total era 14 spots cortos y a más de eso edité unas cuatro piezas temáticas, son de seis siete minutos donde hablaban de distintos temas importantes para Ruptura. El voto, la salida del gobierno son las piezas con las que más contento estoy. Porque realmente se logró profundizar más.
¿La estrategia no funcionó?
No sé si soy la persona correcta para poder analizarlo así. Yo siento que sí fue una campaña súper interesante de la cual estoy muy contento, satisfecho, en muchos sentidos. Evidentemente los resultados son lo que son. Y eso es una realidad y no hay manera de evaluar si es que simplemente cambiando un poco o mucho los resultados eran diferentes… no lo sé. Eso es algo que será una incógnita. Finalmente los procesos y el camino que recorres es más importante que los resultados y esa es una manera bonita de decir perdimos pero seguimos. Durante la campaña que se hablaba de los spots del candidato más fuerte, el de mayor recursos, y del que quedó con un porcentaje pequeñito. Generó algo de reflexión en la gente y eso era parte de hacer todo esto.
¿Las ideas de los cortos fueron acordadas o tuvo libertad para plantearlas?
Mucha libertad. Igual planteé unas 12 ideas de las cuales nos quedamos con las dos. Decidimos, finalmente, bastante tarde en el juego, con el tiempo límite para poder producirlas. Hubo cuestionamiento acerca de que si esto era un producto intelectual y menos directo al grano sobre la propuesta.
Es decir, sí servía para conseguir votos.
Es igual que en un partido de fútbol lo que importa son los goles y claro es una postura valida y que la entiendo… pero al mismo tiempo el valor de llevar a una reflexión y que se hable de la ruptura es lo más importante. Tampoco es que hubo una onda ilusa de que esto podía hacer que cambie radicalmente el panorama político. Pero es un punto de partida de mayor reflexión.
¿Cómo reaccionó ante el hecho de que se conozca públicamente que usted apoya a Ruptura?
Yo no tenía ningún problema con eso. En la producción sentí mucho miedo de personas que no querían participar en algo que esté en contra del gobierno. Y eso me parecía lo peor… no hay porque tenerle miedo a nadie. Más aun cuando uno se expresa en algo que cree. Y creo que el espacio para hablar, para criticar, para oponerse, es la base de la democracia, es la base de que funcione un sistema en cuanto a organización de gobierno, de todo. Poner las cosas de un solo lado de la balanza es peligroso en todo. La mayoría de gente en comunicación política trabaja anónimamente, mucha gente no quiere que se sepa quién está detrás de algo y me parecía que iba a ser extraño que no se conozca que había un autor…
Como la propaganda sucia en contra de Guillermo Lasso…
Sí, La Feriatta y esa serie... pero que todo el mundo sabe quién está detrás de eso. Pero no se lo dice abiertamente. Yo prefiero decir yo apoyo esto. No tengo problema en hacerlo porque creo en lo que estoy haciendo. Yo tampoco es que me voy a meter en una lucha política por las puras… porque sí. En los últimos años el gobierno ha dado grandes aciertos, pero hay cosas donde las cosas se van de las manos.
Cuando dice excesos, se fue de las manos… ¿a qué se refiere?
Cosas que no tiene razón de ser. El tema de que el gobierno meta la mano en la justicia, de que los poderes se vayan contra los conceptos de la democracia y que el Ejecutivo tenga injerencia sobre los otros poderes. Eso no está bien con quien sea. Tú tienes que diseñar un sistema donde digas, por último, bueno si no está esa persona el sistema puede funcionar igual de bien. Y no que se diga que funciona porque confío en esa persona. El ataque a la prensa desde el gobierno ha sido excesivo y, a mi modo de ver, injustificado. Evidentemente la prensa tiene que ser responsable y justificar las cosas que plantea… pero creo que hay cosas como el juicio a El Universo... Emilio Palacio es 10 veces más cuestionable que quien sea… pero al mismo tiempo pues no se puede entender que el Presidente simplemente como ciudadano fue… y fue un juicio justo… eso es de una ingenuidad… nadie se lo cree pero simplemente se lo acepta y eso no está bien. Son las cosas que no son necesarias. Por ética, por vivir de manera correcta en este mundo, no hay que abusar de ciertas cosas.
Correa repite. ¿Qué piensa?
Es un momento preocupante, por un lado la gente se pronunció y eso hay que respetar. Y no hay vueltas que darle, no hay gato encerrado. Pero sí creo que el exceso de poder, en las manos de quien sea, es peligroso. Es algo que históricamente ha sido así. Tampoco es que siento que estamos en un momento terrible donde tenemos que buscar...
El autoexilio...
Sí. Hay cosas, y lo repito, porcentualmente altas, que ha hecho este gobierno y son positivas. Pero creo que también hay que ser crítico y decir que hay cosas que no funcionan y si hay que cambiarlas, pues hay que hacerlo.
¿Cree que pudiera perderse la crítica en la búsqueda de fondos estatales, por ejemplo, para las películas?
Yo creo que siempre existe ese peligro. Tengo que ser sincero: no he visto una censura ni un cuestionamiento en cuanto a los proyectos que hayan recibido ayuda del Consejo Nacional de Cine. Y espero que eso se mantenga así. Es importante que eso siga así, que no se favorezca a un proyecto sobre otro por un tema de contenido sino en su calidad. Sabiamente el Consejo de Cine ha mantenido un jurado internacional que ve los proyectos objetivamente desde fuera y donde no se han hecho asignaciones a dedo. En youtube y twitter me dijeron que con qué cara puedo criticar al gobierno si es que recibido dinero para Pescador u otros proyectos que vengan en el futuro. Y eso no tiene nada que ver. Uno tiene que ser crítico. O sea es como que te digan: si eres crítico con el gobierno no puedes usar esta carretera. No tiene nada que ver. Uno tiene que poder cuestionar las cosas. Es dinero estatal de por medio y el gobierno sirve de canal. He sido crítico hasta con el Consejo de que debería dar mucho más.
Hay una inversión de USD 31 millones en publicidad estatal durante un año versus 700 000 para el cine ecuatoriano…
Eso es fuerte. Y a raíz de ese dineral que se ha gastado, el gobierno tiene una máquina propagandística muy fuerte, y eso es clarísimo desde el día uno. Y es una estrategia clarísima que ha tenido el gobierno acerca de cómo manejar su imagen. Ahora hay cualquier cantidad de trabajo que se ha dado a toda la industria cinematográfica a través de la publicidad, tanto gubernamental y publicidad que se hace más de lo que se hacía antes. Pero eso no significa que uno pueda ser crítico. Un ejemplo muy simple del día a día: cuando yo le doy de leer un proyecto nuevo a un grupo de amigos cercanos no me sirve de nada que me digan que todo está bien, lo que más me sirve es la crítica. Y es algo que es difícil conseguir, especialmente cuando a uno le va bien. Es más difícil conseguir crítica pura y dura que cuando la gente no tiene empacho en decir las cosas. Y eso se puede aplicar en todo, a quien sea. El poder criticar es importante y lo tenemos. Eso todavía no ha sido restringido y hay defender siempre. Y no tener miedo a la crítica.
Se vienen las elecciones seccionales en el 2014. ¿Participará de nuevo?
Vamos paso a paso. Yo no sé si se dé una coyuntura donde las cosas se alineen de esa forma. Aquí como que todo cuadró. De hecho terminé el último spot y al día siguiente me estaba yendo al estreno de Pescador en Colombia y de ahí no he parado. La cercanía con Ruptura y con el grupo sigue ahí. Me da mucha pena que los resultados no hayan sido mejores. Y eso sí es devastador, triste, pero igual hay que seguir.
Pena por un lado… pero alegría por otro. En Colombia el estreno de Pescador tuvo gran acogida. Estuvo hasta en televisión nacional.
Generó bastante atención. Hubo muy buenas críticas. Se engancharon con el hecho de que la película no es de narcos, que no recae en lo típico que se está haciendo en Colombia y me dio mucho gusto. Que la gente conecte con Andres Crespo. En cuanto a resultado en taquilla… es una época difícil, son los Oscar. Tampoco tuvo un impacto tan fuerte. Cada proyecto y su presentación tienen sus altos y bajos.
¿Todavía tiene vida?
Pescador está terminando su recorrido, tiene todavía unos festivales. Pero ya son pequeños. Lo del estreno en Colombia lo sentí que era como el último momento fuerte de la etapa del estreno. Igual la difundimos en DVD que es algo interesante en el tema del cine ecuatoriano. DVD a bajo costo. Afuera está en HBO y empezará en unos canales de cable en Latinoamérica.
¿Qué tiene previsto para este año?
Tengo algunas cosas en mente. Entre proyectos tengo uno para filmar aquí posiblemente a inicios del próximo año. Todavía está por definirse el financiamiento. Y esto viendo las cosas afuera. La película que hice en Estados Unidos ya está terminada. Y se estrenará a mediados de este año. Dependo de la fecha que pongan los productores.
Cuéntenos de ese proyecto.
Se llama Europa Report. Es una película de ciencia ficción. Es un cambio total de registro para mí. Es mi primera película en inglés, es una película independiente en Estados Unidos y que tiene su lado hasta un poco experimental. No tengo idea de como vaya a responder el público, el de aquí. Porque si es un cambio total. Esta es la historia de un viaje espacial. No tiene que ver con ninguna de nuestras realidades pero que creo que está funcionando.
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