|
Por Francisco Febres Cordero
¡Qué bestia! Golazo le metió el estratega a ese man que, creo, se quedó sin argumento y creo que ya no supo qué más iba a seguir ofreciendo en el futuro a los suplentes, a los titulares y al público.
El nerviosismo cundió antes del partido. Y es que un man les ofreció a los suplentes de la Tri que, como no jugaban, les iba a subir el bono de la desocupación. ¡Qué alegría que les dio eso a los muchachos! Pero en eso el dueño del equipo, de la pelota y de todo mismo, dijo que él les subía el bono ¡ya!, a partir del siguiente partido y con plata ajena, quitada en clarísima posición fuera de juego, como decimos los analistas al off-side. ¡Qué bestia! Golazo le metió el estratega a ese man que, creo, se quedó sin argumento y creo que ya no supo qué más iba a seguir ofreciendo en el futuro a los suplentes, a los titulares y al público.
El estadio Anzoátegui estaba lleno y tonces, en lugar del himno nacional sonó el mexicano, ante lo cual los muchachos de la Tri se quedaron sin poder cantar, tiesos, completamente lesionados de la lengua y con los ojos acalambrados del susto. Pero, por suerte, una voz en off les devolvió el sentimiento patrio al repetir y repetir que por primera vez tenemos un gobierno honesto, patriota, capaz y que ama la vida. ¡Qué frase! Tanto que el árbitro argentino, visiblemente emocionado, se acercó y les pidió un crédito.
Hasta aquí los previos que, como queda indicado, estuvieron cargados de tensión ya que se iban a enfrentar dos cuadros de características bastante similares, con dos estrategas bastante similares y con espadas bastante similares.
Apenas comenzó el partido, un cañonazo produjo la primera baja en el equipo Vinotinto. En efecto, el balón salió disparado con una fuerza inusitada y ¡pum!, le pegó en los plenos Aromos al venezolano Pérez, que quedó no solo con Los Aromos sino con toda su refinería hecha pomada. ¡Qué dolor! No pues solo por Los Aromos del jugador, sino por el destino para la posterior extracción de su crudo. ¡Ayayay!
Pero la mayor sorpresa vino al minuto 5, en que otro cañonazo del venezolano Arango se convirtió en gol. ¡Cómo patea Arango! Un verdadero bombardero. Es que los venezolanos disparan tan bien que con razón nos regalaron los Mirages, esos que pasaron a integrar la nómina de suplentes de nuestra artillería de ataque.
¡Chuta, qué desconsuelo! ¿Cómo nuestros hermanos revolucionarios nos podían meter un gol tempranero?, nos preguntábamos atónitos. ¿Dónde queda la solidaridad, dónde está la espada de Bolívar, para que nos haga justicia?, gritábamos desesperados. En esas estábamos cuando, ¡zas!, empatamos gracias a un misilazo de Castillo. Pero ¡qué susto!, porque ese rato asomó una propaganda en la que Antonio Valencia hacía con los dedos una v y nosotros creíamos que era una propaganda oficial en que les mandábamos a los venezolanos a la casa de la v pero, por suerte, no había sido. Otra v es la que hacía Valencia con los dedos.
En el resto del encuentro vimos cómo nuestros muchachos defendían la pelota, no la regalaban al primero que se les cruzaba, aseguraban el pase, lo garantizaban, cuidaban el esférico como propio. O sea no habían obedecido las instrucciones que el estratega Pedro Delgado les había dado desde Cofiec, por suerte.
Al final conseguimos un empate que nos supo a victoria porque, aunque recibimos unos aviones que no vuelan y a cambio nosotros les entregamos Sacha, la joya de la corona, en el fútbol lo que cuentan son los goles. Elé.
Recomendar este artículo... Solo los usuarios registrados pueden agregar sus comentarios. Por favor, ingrese con su usuario y clave , o regístrese.
Powered by AkoComment Tweaked Special Edition v.1.4.6 AkoComment © Copyright 2004 by Arthur Konze - www.mamboportal.com All right reserved
|