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Por Francesco Aycart Espero, y estoy seguro que así será, mi querida Tía, ya estará gozando de la bendición de Nuestro Señor, y de la paz y tranquilidad que tanto le hicieron falta, en los últimos años de su vida Estaba ordenando temas con matiz político, los cuales sinceramente son los que más me agradan abordar, más aún, ahora que ya estamos en precampaña electoral, sin embargo, el viernes pasado muy por la mañana, recibí la llamada de mi madre, comunicándome que mi Tía Norma, había fallecido Son noticias, que como se dice vulgarmente, te mueven el tablero o te ponen las situaciones patas arriba, y aunque vivíamos físicamente distantes, ella en Cuenca, y yo acá en Guayaquil, estuvimos muy unidos, demostrándome ella, que aunque éramos de pensamientos e ideologías, se podría decir, antagónicas, siempre primó el amor filial, y el respeto hacia una persona que supo franquear sus adversidades, hasta que esa enfermedad, venció su templanza y deseos de mantenerse en este mundo terrenal. Fue una enfermedad muy dura, así me lo contaba mi mami, quise recordarla, egoístamente lo acepto, tan bella y lúcida como era, y aún el día de su cremación, preferí hacer mi último rezo frente a su ataúd, cerrado, porque mi tía Norma, dentro de mí seguirá siendo, esa profesional de ideas duras pero claras, con sus fuertes convicciones del amor y servicio al prójimo, y soy de la idea, que quizás viéndola postrada dentro de esas cuatro tablas que encerraban su cuerpo ya inerte, borrarían por la impresión, esos lindos momentos, que aunque fueran muy esporádicos, pasamos juntos en familia. Espero, y estoy seguro que así será, mi querida Tía, ya estará gozando de la bendición de Nuestro Señor, y de la paz y tranquilidad que tanto le hicieron falta, en los últimos años de su vida, sin embargo estoy seguro también, que mis primos sabrán cosechar ese gran legado que les dejó ella, y desde el momento de su muerte, tanto ellos, como todos los que en vida la quisimos, tendremos un angelito más, que sabrá cuidarnos, y que nos guiará por el buen camino, tal cual ella nos lo inculcó estando presente físicamente con nosotros. Tía Norma, como dijo mi papi, simplemente te nos has adelantado, sabremos seguir tus enseñanzas y estarás en nuestras plegarias para que intercedas por nosotros, ahora que ya estás más tranquila en tu última morada, Dios te guarde para siempre y le de descanso eterno a tu alma, FELIZ VIAJE, QUERIDA TÍA. Solo los usuarios registrados pueden agregar sus comentarios. Por favor, ingrese con su usuario y clave , o regístrese.
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