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Una cárcel nueva no puede volverse en una edificación donde los reos usualmente se especializan en el crimen y consumo de drogas teniendo al ocio como ocupación obligada. El hacinamiento en las cárceles del Ecuador y toda América Latina ha generado condiciones de vida deprimentes para los reclusos. La solución inmediata es optimizar la infraestructura existente, planificar y ejecutar la edificación de nuevas fortalezas, lo que posibilitaría una adecuada separación de los internos, conforme al tipo de delito. Sin embargo, también debe desarrollarse un plan con visión integral que ataque otros problemas igualmente graves. Cárcel A propósito, el inicio de la construcción de la cárcel nueva para Cuenca ha causado gran controversia. Como era de esperarse, los habitantes de la zona protestan porque consideran que el penal traerá inseguridad y alejará al turismo. No obstante, la Municipalidad sostiene que el proyecto constituye una necesidad urgente para la ciudad y será implementado en el marco de la ley. A la vez, dice haber socializado el proyecto, lo cual no ha dado los resultados esperados ya que han sucedido serios altercados entre la fuerza pública y los moradores. Analizando la situación, es normal que la gente proteste porque a nadie agrada tener de vecino a un centro penitenciario. Empero, en algún sitio tienen que ubicarse las cárceles. Para evitar esta reacción es necesario articular posibles beneficios que este tipo de proyectos pueden traer a la comunidad al tiempo de garantizar la seguridad en el sector. En primer lugar, debe informarse en forma minuciosa el tipo de asistencia que se dará a los reos, porque no basta con mejorar las condiciones físicas en que van a vivir, sino que se requiere explicar cómo se llevará a cabo el apoyo psicológico, planes de salud y alimentación idóneos e instrucción cognitiva y deportiva para una adecuada rehabilitación. Además, deben indicarse los programas de educación escolar, bachillerato o técnico y los talleres que se crearán para que los reos adquieran destrezas que podrán ser plasmadas en una variedad de productos que, a la vez, podrán comercializarse en la zona, en un almacén de primer nivel, debidamente promocionado. Así, la ciudadanía podrá adquirir estos artículos que fortalecerá en toda dimensión este negocio. Otro punto clave es la instauración de esquemas administrativos renovados que combatan la corrupción, tan frecuente en estos centros. Además, se debe esgrimir, bajo los cánones correspondientes, cómo los reos que han cometido delitos menores, sean capacitados y custodiados para dar servicio social requerido por la comunidad o sector que los acoge. De esta forma, la cárcel se trasformará en un centro de rehabilitación integral donde se respetarán los derechos humanos de los reclusos y se crearán estrategias para que cambien su forma de ver la vida. Así, cuando recuperen la libertad, puedan reinsertarse en la sociedad minimizando la reincidencia. En síntesis, una cárcel nueva no puede volverse la edificación donde los reos usualmente se especializan en el crimen y consumo de drogas teniendo al ocio como ocupación obligada. La visión que debe socializarse va más allá, es decir, indicar cómo se lo va a transformar en un escenario de oportunidades de crecimiento que traerán frutos positivos para todas las personas involucradas. Esta realidad que puede sonar utópica es posible y adelantos en este sentido lo tiene el nuevo sistema de reclusión de República Dominicana. Es que un problema social de esta naturaleza no será aceptado con argumentos de cumplir la ley o satisfacer una necesidad apremiante sino indicando de manera global como atacar un problema que inteligentemente se lo convierte en oportunidad de desarrollo a pesar de su naturaleza. Solo los usuarios registrados pueden agregar sus comentarios. Por favor, ingrese con su usuario y clave , o regístrese.
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