|
Por Francisco Febres Cordero
¡Ay, ojalá el Gobierno le otorgue el asilo al Julian Assange! Sí le ha de otorgar, creo, porque se hizo íntimo del Correa que, al ser entrevistado por él, le dijo estas palabras tan tiernas: “Bienvenido al club de los perseguidos”.
¡Ay, ojalá el Gobierno le otorgue el asilo al Julian Assange! Sí le ha de otorgar, creo, porque se hizo íntimo del Correa que, al ser entrevistado por él, le dijo estas palabras tan tiernas: “Bienvenido al club de los perseguidos”. Aquí, entonces, el Assange se sentirá como en su casa porque ¡cómo hay perseguidos! ¡Qué maravilla de club que se va a formar! Solo falta su presencia para que se comiencen a elaborar los estatutos y se le dote al club de una sede social donde sesionen los perseguidos que, pobrecitos, ahora están huérfanos de techo, tienen que deambular escondiéndose o yéndose de un juzgado a otro para ver cómo mismo andan los juicios con que se les persigue.
Con su vasta experiencia, el Assange, como presidente del club, lo primerito que hará es hackear las computadoras para ver por qué se les persigue a los perseguidos, aunque ahí ha de tener que sudar tinta porque en ninguno de los cientos de miles de correos electrónicos que ha abrido subrepticiamente a lo largo y ancho de su vida, se ha de haber encontrado con algo parecido al Chucky Seven. Con eso ha de descubrir que aquí los perseguidos son mucho más perseguidos que él. Y no solo eso, sino que automáticamente de perseguidos pasan a sentenciados y, como tales, tienen también que buscar asilo en embajadas, donde, según la doctrina Patiño, adquieren la categoría de delincuentes.
Chuta, pero ¿cómo va a entender eso el Assange que, habiendo estado asilado en una embajada, no entró en la categoría de delincuente? Ah, ya sé: es que para el Patiño quien tiene una acusación de delito sexual nues delincuente: delincuentes, verdaderamente los que se llaman delincuentes, son los autores coadyuvantes. ¡Qué suerte que el Assange no dentró en esa categoría, sino solo en la de acosador sexual sin preservativo!
Es que para la revolución ciudadana, en su doctrina sobre el asilo, el no uso del preservativo nues delito y en cambio ser el dueño de un periódico sí, aunque use preservativo porque, en este caso, el preservativo es coadyuvante. ¿Entendieron? No se preocupen, que las doctrinas del Gobierno nadie entiende y menos el Patiño. Por eso ha de ser que la narcovalija nues delito, ya que la coca sí estuvo bien preservada con esos jarrones que, para el efecto, cumplieron el rol del preservativo.
¿En qué estaba? Chuta, ¡ya me perdí! Es que cuando hablo de artilugios sexuales me confundo, francamente. Ya me acordé: estaba en que aquí el Assange no va a tener problema en carnetizar a todos los socios del club de los perseguidos, que son montones. Fu, solo con los periodistas ya tiene quórum. Y de ahí, con todos los acusados en el 30-S, más. Y con los indios terroristas, más. Y con los veedores de la comisión que investigó los contratos de Fabricio, más. Lindo va a ser el club, para qué también. Ojalá en la sede todos los perseguidos tengan computadoras para que el Assange les enseñe a hackear bien chévere.
Y es que, según los estatutos, en el club del Assange el que no hackea será expulsado ipso facto. Entonces, por fin vamos a saber la verdad de lo que pasa en este Gobierno en que todos, menos el Correa, se quedaron totalmente mudos. Pero con el Assange aquí por fin vamos a saber de qué hablan los mudos en sus computadoras. ¡Qué alivio! Fuente: Diario El Universo. Reproducción autorizada por el autor. 
Recomendar este artículo... Solo los usuarios registrados pueden agregar sus comentarios. Por favor, ingrese con su usuario y clave , o regístrese.
Powered by AkoComment Tweaked Special Edition v.1.4.6 AkoComment © Copyright 2004 by Arthur Konze - www.mamboportal.com All right reserved
|