|
|
| martes, 07 de septiembre de 2010 16:19 | ||||||||||||||||
|
Por Felipe Burbano de Lara
Poco es lo que tiene la revolución ciudadana para mostrar como logros en la reducción de la pobreza y de la extrema pobreza, a pesar de los malabares de la Senplades a la hora de presentar las cifras. Como es obvio, se trata de un tema crucial para evaluar la gestión del Gobierno en su eficacia redistributiva, tan subrayada por el presidente, a partir del modelo de gasto social y de inversión pública puesto a funcionar desde hace cuatro años. Si no muestra éxitos en su política social, toda su proclamada superioridad ética y moral frente a la larga noche neoliberal queda desvirtuada. Las cifras mostradas por la Senplades no pueden ser tomadas como éxitos inapelables. Entre diciembre de 2006 y marzo de 2010, pleno período revolucionario, la extrema pobreza, medida por ingresos, bajó del 8,8% al 6,5%, es decir, apenas 2,3 puntos porcentuales. Este resultado se obtuvo gracias a una significativa reducción de 1,3 puntos porcentuales entre octubre de 2009 y marzo de 2010. Resulta difícil entender cómo, en un período de seis meses, la extrema pobreza bajó mucho más que en casi tres años. Magias de la revolución, sin duda.Exactamente lo mismo ocurre con la pobreza. En el mismo período, medida igual por ingresos, bajó de 25,9% al 22,6%, es decir, 3,3 puntos porcentuales. Resultados parecidos arroja el Índice de Gini, utilizado para medir la desigualdad. Las limitadas reducciones alcanzadas hay que mirarlas en relación con dos temas. En primer lugar, el enorme -subrayo, enorme- gasto social y de inversión pública de los últimos tres años. Entre 2007 y 2009, el gasto público fue de 10,7% del PIB promedio anual. Entre 2003 y 2006, período prerrevolucionario, el promedio anual de la inversión pública fue del 4,9% del PIB. El informe de Senplades señala que solo en 2009, año de crisis, se produjo una "inversión pública sin precedentes, que alcanzó los $7 200 millones, equivalentes al 14% del PIB". El segundo tema resulta más grave y comprometedor para la revolución. No solo que la pobreza ha disminuido muy lentamente en los últimos tres años, sino que también lo ha hecho a un ritmo menor que durante la última etapa de la larga noche neoliberal. Como lo constató con sorpresa y preocupación el informe de Coyuntura de Flacso de 2009, entre 2003 y 2006, la pobreza se redujo a un promedio anual de cuatro puntos porcentuales. Entre 2007 y 2009, la reducción fue menos de un punto porcentual promedio anual. ¿Cómo explicar resultados tan disímiles? Sin duda, pesa el contexto en el cual se produjeron las reducciones, sobre todo si se tiene en cuenta la gravísima crisis de 1999. Aún así, no basta el contexto, dadas las disponibilidades de recursos en cada momento, para explicar desempeños tan diferentes. El panorama es desalentador. La política posneoliberal del Gobierno no genera reducción significativa de pobreza ni de extrema pobreza, tampoco crecimiento económico ni empleo, como lo advierten las proyecciones para este año. Huesos duros de roer tiene por delante un discurso político que proclamó, con desmedida arrogancia, su eficacia tecnocrática y la superioridad de sus objetivos redistributivos. Fuente: Diario Hoy. Publicación autorizada por el autor. Solo los usuarios registrados pueden agregar sus comentarios. Por favor, ingrese con su usuario y clave , o regístrese.
Powered by AkoComment Tweaked Special Edition v.1.4.6 |
||||||||||||||||